Escuela Tradicional

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Transformar la Educación

Uno de los aspectos más graves de la Argentina de los últimos 40 años es la pobreza de ideas y la ausencia de pensamiento estratégico, siendo la educación uno de los campos mas afectados. Una expresión de esto son las magras conclusiones, resultantes del debate abierto por el Gobierno Nacional sobre la próxima ley de educación, más apropiadas para ser exhibidas en un museo de ideas que integrar una propuesta de futuro. Casi un siglo atrás pensadores socialistas y radicales fueron mucho más originales y profundos en sus propuestas educativas e, incluso, los conservadores de la generación del 80 llevaron a la práctica iniciativas de mayor audacia.

El carácter participativo del referido debate no es excusa para justificar esa pobreza de resultados y más semeja una superficial maniobra de distracción antes que una expresión de pensamiento progresista. Para implementar la universalización de la educación inicial, la vinculación al mundo del trabajo de la escuela media, mejorar la situación de los docentes u otorgar al Estado un rol más activo para cautelar el derecho de todos a la educación no era necesario convocar a casi cuatro millones de educadores, padres y alumnos. Era necesario ejercer de forma activa la voluntad y decisión de gobierno, que se expresa en recursos que se asignen y las acciones que se implementen.

Pero más allá de las declaraciones de buenas intenciones y obligaciones incumplidas a las que estamos acostumbrados, es vital para el futuro de nuestra sociedad realizar un serio esfuerzo para calar hondo en la naturaleza del problema educativo y sentar los lineamientos de una transformación profunda de la educación. Cada día resulta más evidente que el bienestar de un pueblo esta asociado al desarrollo de industrias inteligentes a la par que pierden importancia los recursos naturales y las industrias mecánicas. Ya no es suficiente mejorar la educación actual, se requiere transformarla.

El propósito de esta nota es, justamente, alertar sobre los desafíos de la educación en el mundo de hoy y la necesidad de adoptar acciones de fondo. Para ello hemos seguido las ideas de la experta en educación, Prof. Inés Aguerrondo, y efectuado una selección de textos extraídos de su trabajo “Argentina y la Educación para el Tercer Milenio”.

Educación de saber y de competencia

La escuela clásica es un producto de la modernidad que, peleando contra la edad media, rescató el conocimiento racional. De allí que nuestra escuela este basada en los saberes, en los libros, en el profesor centrado en transmitir "el conocimiento anterior".

En el mundo actual el modelo de conocimiento es aquel centrado en la investigación y desarrollo, un conocimiento qu se valida a partir de explicar la realidad y encontrar soluciones a los problemas.

La educación de hoy ya no es lo que era. Necesitamos una escuela en la cual se aprenda a saber, pero se aprenda también a hacer y a resolver problemas. No es más la educación de los saberes, no es más la escuela que resolvía la demanda de la sociedad enseñando "cosas". Hoy necesitamos una educación que forme en competencias, lo cual es mucho más complejo y va mas allá del mero saber.

Según Aguerrondo hay cinco competencias básicas que la nueva escuela debe desarrollar. Estas son:

· Comunicación. Concepto mucho más amplio que el mero saber leer y escribir.

· Lógica. Necesaria para abordar las operaciones lógico – matemáticas.

· Resolución de problemas. Incluyendo tanto los de pizarrón como los prácticos.

· Informática. En la sociedad del futuro equivaldrá a la alfabetización actual.

· Trabajo en equipo. Para aprender a ocupar distintos roles y liderazgo en equipos.

La gran diferencia de este planteo con respecto a la escuela tradicional es que la competencia no proviene solamente de la aprobación de un paquete de materias sino de la aplicación de conocimientos en circunstancias prácticas. Es necesario entender que los conocimientos para resolver problemas no se pueden transmitir mecánicamente ya que son una mezcla de conocimientos tecnológicos previos y de experiencia práctica.

Aprendizaje y contenidos

Cuando se gestaron los sistemas escolares había teorías filosóficas antes que conocimiento científico sobre cómo se aprende. Por eso la escuela tradicional da recetas de lo que hay que hacer sin entender bien el proceso de aprendizaje. Estas recetas dicen que el aprendizaje se produce por estímulo – respuesta y, cuando no responde, hay que lentificar el proceso o incentivar la ejercitación sin entender bien el proceso interno.

Hoy sabemos mucho más sobre el aprendizaje: un proceso interno del sujeto pero también uno social que depende mucho de las interacciones existentes. Es un procedimiento que funciona a saltos y durante el cuál el sujeto va elaborando e internalizando elementos, construyendo hipótesis y poniéndolas a prueba. Se trata de un aprendizaje constructivo y totalmente activo.

Por otro lado, en la escuela tradicional la definición de contenido se encuentra restringida básicamente a lo conceptual. La nueva escuela debe enseñar conceptos pero, fundamentalmente, debe enseñar procedimientos para el aprendizaje, para aprender a pensar, aprender a actuar y aprender a aprender. De allí la necesidad de estructurar una transformación que permita pasar de un sistema educativo basado en un saber academicista a un saber de investigación y desarrollo, de un aprendizaje de estímulo –respuesta a un aprendizaje constructivo, de una lógica de contenido meramente conceptual a una lógica de contenido que incorpore lo procedimental y actitudinal.

A título de conclusión

Estos breves señalamientos permiten apreciar la magnitud del desafío presente y muestran un camino alternativo desde donde pensar un nuevo sistema educativo que implique dar lugar a un aprendizaje constructivo, de saberes y de conciencia. Pero esto es otra escuela. No podemos hacerlo con el modelo de escuela que tenemos porque va a seguir pasando lo que ha pasado hasta ahora.

Estos son algunos de los puntos que se encuentran en la agenda educativa de una sociedad moderna y es a este tipo de debate que se debe convocar a ciudadanos, técnicos y funcionarios.

Por eso, el cambio en la educación y la formación docente para el nuevo milenio debe ser de 180 grados. Es necesario un rediseño radical de los procesos actuales: la reingeniería de la escuela de hoy para alcanzar la escuela de mañana. Borrar un viejo paradigma y construir un modelo nuevo.

Por Alberto Pontoni. Agosto 2006

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