Banco del Sur

Autor: Laura Luna Martínez
Octubre de 2007

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Introducción

Dos tendencias opuestas están actuando en América Latina y el Caribe. Por una parte, el gobierno de los Estados Unidos y los países de la Unión Europea  han conseguido sellar, con los países de la región, acuerdos bilaterales de libre comercio que son favorables para sus empresas. Incluso Joseph Stiglitz premio Nóbel de economía ha sido un fuerte crítico de los tratados de libre comercio, ya que no sirven para comerciar libremente sino para que se lleve a cabo un comercio administrado a favor de un país sobre otro.

Las privatizaciones masivas de los años 1980 y 1990 (principalmente originadas por el denominado consenso de Washington) han sido aprovechadas por las empresas (principalmente transnacionales) para tomar el control de un gran número de sectores económicos vitales para el desarrollo.

Los flujos de capitales van de la región hasta los países más industrializados mediante el pago de la deuda, la repatriación de las ganancias de las transnacionales y la fuga de capitales organizados por los capitalistas latinoamericanos; la deuda interna conoce un fuerte aumento, las condiciones de vida se estancan y los más explotados se empobrecen un poco más, aún cuando ciertos programas de asistencia pública limiten los estragos.

Es decir, salen desde América Latina colosales flujos de dinero por concepto de utilidades, patentes, pagos de intereses, incluso lavado de dinero, venta de armas, drogas y recursos saqueados por gobernantes y funcionarios corruptos que sirven para enriquecer las arcas de las transnacionales financieras y las grandes corporaciones de los países desarrollados, lo anterior no afecta solamente el aspecto social, sino al económico además de ir acrecentando los déficits comerciales.

Por otra parte, las numerosas movilizaciones populares de estos últimos años se traducen por la elección de gobiernos entre los cuales algunos buscan revertir el curso histórico de los últimos treinta años y afrontar la primera tendencia descrita anteriormente al reinstaurar un control público sobre los recursos naturales del país, sobre otros sectores clave de la economía y al poner en jaque ciertos proyectos estratégicos de los EUA (fracaso del ALCA en noviembre 2005 y dificultad de aplicación del Plan Colombia a causa de la oposición de Venezuela, Ecuador y Bolivia).

Algunos gobiernos emprenden reformas sociales llevando una política redistributiva. Venezuela desde 1999, Bolivia desde 2006, y pronto Ecuador, se han propuesto modificar su constitución en un sentido democrático.

Hay un desgaste evidente del modelo neoliberal en América Latina que se ha expresado en la adhesión electoral a candidaturas que han sido críticas del neoliberalismo, o que, en todo caso, han construido sus discursos políticos y electorales desde el rechazo y la crítica a las imposiciones del ajuste y estabilización neoliberal, como son los casos de Ollanta Humala en Perú, de López Obrador en México, o los gobiernos de Chávez en Venezuela, Néstor Kirchner en Argentina, Vásquez en Uruguay, Evo Morales en Bolivia, Lula en Brasil, y, más recientemente, Correa en Ecuador y Ortega en Nicaragua.

Sin embargo, el escenario se pone cada vez más difícil ya que numerosos países de América del sur, a pesar de sus innumerables riquezas naturales y humanas, en las últimas décadas han ido empeorando. La amortización de una deuda que se ha hecho colosal impide la satisfacción de las más elementales necesidades de su población. La deuda se ha convertido en un mecanismo muy sutil de dominación y el instrumento de una nueva colonización, que impide todo desarrollo humano duradero en el Sur.

Contrariamente a lo que se suele creer (más bien a lo que se hace creer) el Banco Mundial (BM) no tiene como misión combatir la pobreza. En realidad, en lugar de combatirla, la reproduce. En la práctica, el BM y su hermano gemelo, el Fondo Monetario Internacional (FMI), son instrumentos de subordinación utilizados por las potencias más industrializadas para imponer sus intereses a los países del Sur ahogados por una deuda en la mayoría de los casos impagable.

Por otra parte, desde sus orígenes hasta hoy estas instituciones han sido ambiguas al considerar el respeto a los derechos humanos como algo que hay que tener en cuenta a la hora de conceder sus préstamos. El BM no ha tenido ningún reparo en apoyar financieramente a las dictaduras más sangrientas, y la política que predica con frecuencia constituye en sí misma una violación de los derechos humanos fundamentales.

Dichas políticas neoliberales llevaron a un agravamiento de las condiciones de vida de una gran parte de las poblaciones, a un aumento de las desigualdades en la distribución de los ingresos y la riqueza, a una pérdida del control de los países de la región y de hecho ha aumentado la tendencia migratoria.

Las distancias que desde algunos gobiernos se han puesto con el FMI no son condición suficiente para el desarrollo. La reforma estructural del BM y del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que hicieron un énfasis especial en provocar fuertes cambios institucionales, han transformado profundamente el tejido institucional y ha desmantelado las capacidades regulatorias del Estado, al tiempo que ha fortalecido a grupos financieros y  monopolios. Estas reformas estructurales de carácter neoliberal han sido tan fuertes que incluso han obstaculizado la creación de alternativas al desarrollo en la región.

Revertir toda la problemática que se mencionó anteriormente no será tarea fácil. América Latina debe integrarse para su desarrollo económico, social, político y cultural.

Sin embargo los países de Sudamérica ya se dieron cuenta de la situación en la que se encuentran y las razones por las que se llegaron ahí, ahora por medio de la integración y la regionalización, y utilizando el potencial del mercado común del sur (MERCOSUR), la idea de un Banco de Fomento y Desarrollo como es el Banco del Sur, “de y para” la región, debe estar íntimamente atada a la posibilidad real y futura de un cambio de modelo, por lo tanto es una pieza importante de esta contra-tendencia.

En el presente trabajo se analizan aspectos fundamentales como los antecedentes y situación actual, los principios y estatutos generales que regirán a la nueva institución, la propuesta del Banco así como el Fondo de Estabilización, las dificultades u obstáculos que se han tenido que enfrentar, y el rubro importante de la financiación del desarrollo.

Antecedentes del Banco del Sur

Si bien el mandatario venezolano Hugo Chávez ya tenía un buen tiempo proponiendo la creación de un banco regional, no fue sino hasta comienzos del año en curso cuando su propuesta recibió eco y comenzó a tomar forma.

El 21 de febrero Chávez y su homólogo de Argentina, Néstor Kirchner, acordaron la creación de una institución bancaria regional, cuyo principal objetivo sería romper lazos crediticios con otras instituciones financieras.

En la ciudad de San Francisco de Quito, República del Ecuador, el día 3 de mayo de 2007, se reunieron Presidentes, Ministros de Economía, Finanzas o Hacienda de Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay, Uruguay, Ecuador y Venezuela, para acordar sobre el avance hacia el proyecto del Banco del Sur y sus lineamientos generales.

Los Ministros ratificaron la oportunidad histórica que tienen los países de América del Sur.

Los pueblos dieron a sus Gobiernos los mandatos de dotar a la región de nuevos instrumentos de integración para el desarrollo que deben basarse en esquemas democráticos, transparentes, participativos y responsables.

Se coincidió respecto a la necesidad de diseñar una nueva arquitectura financiera regional, orientada a fortalecer el papel del continente en el mundo financiero y comercial globalizado y beneficiar el aparato productivo que priorice las necesidades básicas de sus pueblos.

Aprovechando las excelentes relaciones de amistad y de cooperación entre los países suramericanos y la necesidad de definir la viabilidad concreta de esa nueva arquitectura, convinieron:

  • Priorizar la creación del Banco del Sur
  • Analizar el concepto del Fondo de Estabilización
  • Avanzar en el desarrollo de un sistema monetario regional para poder generar finalmente una moneda única regional

Principios y estatutos generales del Banco del Sur

A continuación se muestra de manera general, los principios y estatutos acordados de forma unánime en Quito:

  • El Banco del Sur será un agente impulsor del desarrollo económico y social y actuará como una entidad de financiamiento, capacitación y asistencia técnica. Se buscará fortalecer la integración, reducir las asimetrías y promover una distribución equitativa de las inversiones.
  • No se permitirá el endeudamiento en los mercados de capitales en el Banco del Sur
  • Se pondrá alto a la rentabilidad financiera a costa de cualquier precio
  • Los accionistas del Banco serán únicamente países miembros.
  • El derecho de voto se establecerá no en función al aporte de cada país, sino que cada país representará un voto como miembro, lo anterior dará un sentido realmente democrático a la institución.
  • Para aportar capital y recibir ayuda se tendrán en cuenta las siguientes características individuales: reservas internaciones disponibles, situación en la balanza de pagos, participación en el comercio internacional, producto interno bruto, etc.
  • El Banco del Sur podría financiar hasta un porcentaje de los costos totales de un proyecto y ese porcentaje estaría en proporción inversa al tamaño de la economía del país. El miembro prestatario financia el resto de los costos de la operación
  • El Capital del Banco podrá conceder préstamos con dinero que provendrán solamente de 4 fuentes:

- Aporte de capital de los países miembros

- Préstamos que los miembros hagan al banco (contratos que no dependan de bonos)

- Impuestos globales

- Donaciones.

  • El Banco podrá disponer, en caso de necesidad, del 20% de las reservas de cambio de todos los países miembros
  • Se otorgarán préstamos al sector público, a pequeños productores, a las comunidades locales, a los municipios, las provincias, etc. Se buscará que las operaciones del Banco del Sur beneficien directamente a los sectores de bajos ingresos de los países miembros y en general, a quienes las necesitan.
  • Los préstamos otorgados se harán a una tasa fija (diferente a las actuales tasas variables de las deudas externas con otros organismos)
  • Toda la información referente al Banco del Sur formará parte del dominio público, excepto provisional y momentáneamente en decisiones que tengan que ver con ataques especulativos.
  • La estructura del Banco no contemplará gran cantidad de empleados y los interlocutores serán representantes de los países miembros
  • Todos los puestos darán rendición de cuentas anualmente sin excepción alguna.
  • Los funcionarios del Banco deberán pagar en tiempo y forma sus impuestos
  • No existirá inmunidad de ningún tipo para los funcionarios, pues son responsables de sus actos ante la justicia y su pueblo.
  • Se buscará por sobre todas las cosas la reducción de la pobreza, promover la equidad social y lograr el desarrollo económico de los países de la región.

Los preceptos anteriores son el antecedente directo para la conformación del Banco del Sur en la denominada Declaración de Quito

Con respecto a la situación actual del Banco del Sur, la última reunión de los países interesados en formar el Banco del Sur fue el 9 de octubre en Río de Janeiro, Brasil. Acudieron todos los ministros de economía y finanzas de los 7 países involucrados .

Fue una reunión exitosa debido a que se llegó a un consenso político en el que se aprobó el acta fundacional para la constitución del Banco del Sur.

Se discutirán más adelante a detalle los estatutos, pero los principios generales desde el punto de vista de los ministros, ya se encuentran en el acta fundacional.

La sede del Banco del Sur estará en Caracas y se contará con 2 subsedes en Buenos Aires y La Paz respectivamente. Se estima que el capital inicial del Banco del Sur sea entre 7,000 y 10,000 millones de dólares.

 Los ministros de economía de los países que integrarán el Banco del Sur tienen previsto reunirse en Caracas el próximo 3 de noviembre para firmar el acta fundacional de la institución, que se estima que entre en funcionamiento en diciembre de este año o enero del 2008.

Se proyecta más adelante poder invitar a otros 12 países (que conforman el UNASUR) al proyecto del Banco del Sur.

Banco del Sur - La Propuesta

En primer lugar, es importante reconocer que la propuesta no tiene nada de superficial ni improvisada cuando se hace evidente que forma parte de una estrategia para la integración regional suramericana.

Es decir, el Banco del Sur es y debe ser parte de una propuesta de cambio global de las relaciones de poder económico y financiero predominantes en América Latina como una vía para superar las profundas brechas productivas, comerciales y sociales.

En este sentido, el gobierno de la República Bolivariana de Venezuela ha impulsado la creación de este organismo, junto con un conjunto de proyectos donde destacan Telesur , la integración energética, la iniciativa ALBA , y un conjunto de acuerdos donde el comercio compensado complementa y redimensiona el alcance de la integración.

A principios de este año, se creó en Venezuela la Comisión Presidencial del Banco del Sur, conformada con integrantes de instituciones alto nivel cuyos equipos técnicos venían trabajando desde hace dos años en el diseño de esta propuesta: el Ministerio de Finanzas, el Ministerio de Planificación, la Cancillería y el Banco Central de Venezuela. Esta comisión ha desarrollado un papel de trabajo lo bastante amplio e incluyente que ha servido de documento para la discusión y la negociación con los países que se han involucrado en la propuesta.

La presentación oficial de todos los miembros de dicha Comisión, será a más tardar en el mes de noviembre, dicho anuncio se espera con grandes expectativas.

Todas estas iniciativas tienen algo en común: han trascendido de los planes para convertirse en hechos. No se han quedado en la crítica paralítica de la dependencia sino que han permitido pasar a la propuesta de la independencia.

Según José Félix Rivas Alvarado, director del Banco central de Venezuela, la creación del Banco del Sur como propuesta, es crear una institución que sirva para financiar de manera rápida, efectiva y de modo más independiente que otros bancos de fomento los proyectos regionales de desarrollo.

Hoy en día existen dos bancos regionales: El Fondo Financiero para el Desarrollo de la Cuenca del Plata y la Corporación Andina de Fomento

Por tanto, el Banco del Sur no es una improvisación ni una propuesta “con falta de contenido”, tal como se ha llegado ha afirmar con la intensión de descalificar. Incluso John Lipsky, primer subdirector gerente del FMI ha interrogado públicamente la viabilidad del proyecto y ha declarado que “no cree que la idea sea muy clara”

Al mismo tiempo, otros jefes del FMI han preferido de momento hablar de la iniciativa como si no fuera más que una idea lanzada al aire.

Rodrigo Rato (director gerente del FMI) ha declarado que “los promotores de esa “idea” tienen la obligación de explicarla a la opinión pública” al ser interrogado sobre el proceso de constitución del Banco del Sur.

Al parecer los representantes de esas instituciones olvidan que Latinoamérica, una vez habiendo liquidado sus deudas y llevando a cabo la “separación” formal, no tienen por qué seguirles rindiendo cuentas.

Desde 2002 a la fecha el FMI ha perdido el 88% de su cartera de préstamos, incluyendo los préstamos llamados para pobres dentro del marco del Poverty Reduction and Growth Facility. El BM desde 1996 ha perdido el 42% de su cartera de préstamos y eso incluye el ligero incremento de los Países Pobres Altamente Endeudados

Era evidente que dicha noticia no le caería bien al FMI y al BM, y menos aún darse cuenta que con el paso del tiempo, el Banco del Sur ha pasado de la retórica y los planes para convertirse en algo más concreto.

Fondo de Estabilización - Banco del Sur

Además del Banco del Sur, los siete países sudamericanos resolvieron trabajar en la constitución del Fondo del Sur, que captaría parte de sus reservas monetarias internacionales y que se constituiría en una suerte de escudo de la región para defenderse de eventuales crisis financieras.

La primera opción que barajan los países es ampliar y consolidar el Fondo Latinoamericano de Reservas (FLAR, organismo adscrito a la Comunidad Andina) como prestamista de última instancia, en contraposición con el debilitamiento de la presencia del FMI en la región.

En caso de que esta opción no prospere, los líderes de los equipos económicos de los países apostarían por integrar un nuevo fondo, que podría incluso desarrollar los mercados locales de deuda. Actualmente, el FLAR tiene como socios a Bolivia, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Perú y Venezuela (solamente falta Brasil)

La integración del Fondo del Sur, cuya puesta en marcha aún no ha sido definida, permitiría avanzar hacia una integración monetaria.

El objetivo principal de ese fondo de estabilización regional se dará como una forma de prevenir ataques especulativos contra las monedas nacionales, con un fondo de 5,000 millones de dólares.

 Según los países miembros, es una forma de evitar la dependencia del FMI en situaciones de crisis, creando un mecanismo complementario del Banco del Sur.

Éste fondo  serviría como blindaje de las economías sudamericanas y ayudaría a reducir la dependencia de los organismos de crédito tradicionales. El fondo captaría parte de las reservas monetarias internacionales de los países miembros y se constituiría en un escudo de la región para defenderse de eventuales crisis financieras. La puesta en marcha de éste fondo, permitirá avanzar a una integración monetaria.

Una Nueva Arquitectura Financiera

El documento base del Banco del Sur, tiende a generar una arquitectura financiera que otorgue a la región mayor autonomía de los mercados internacionales. Lo anterior supone romper con el círculo vicioso en el financiamiento a la región que ha implicado poner las reservas de los bancos centrales en bancos del norte a tasas de interés que son inferiores a las que cobran mediante los organismos que prestan el dinero .

Por lo tanto, el nuevo banco busca el doble objetivo de zafarse del control de los países del norte y del mercado de capitales.

De alguna manera el Banco del Sur forma parte de los procesos de toma de distancia del neoliberalismo que se vienen registrando en buena parte de los países de la región con intensidades y ritmos diferentes.

Recordemos que a lo largo de 2006 tanto Brasil como Argentina cumplieron anticipadamente sus compromisos con el FMI y comenzaron a poner distancias reales de éste organismo. Le siguió Uruguay y más recientemente Ecuador, pagaron por adelantado sus deudas con esta institución. Esto fue posible gracias al crecimiento económico que experimentan los países latinoamericanos a partir del aumento internacional del precio de sus exportaciones y la disponibilidad de fuentes alternativas de crédito.

Mientras que a mediados del 2007 el presidente venezolano Hugo Chávez declaró que su gobierno formalizará el retiro de su país del FMI, dado que Venezuela pagó recientemente toda su deuda con el Banco Mundial, formalizará su salida en un par de meses. Ecuador despidió recientemente al representante del BM en ese país, mientras que Bolivia y Nicaragua indicaron que dejan de reconocer la autoridad del CIADI (Centro Internacional para el Arreglo de Diferendos relativos a las Inversiones) que depende del BM.

Existe, entonces, un contexto en América Latina en el que ningún gobierno de la región, a diferencia de décadas anteriores, adscribiría de manera pública a las recomendaciones del FMI y haría de los programas de ajuste el sustento de sus políticas públicas. 

La creación del Banco del Sur se inscribiría de lleno en el debate sobre la necesidad de una nueva arquitectura financiera mundial y la búsqueda de nuevas modalidades al financiamiento al desarrollo, en un contexto en el que la economía de casino mundial ha generado poderosos marcos institucionales para someter a sus decisiones, no solo a países determinados sino al conjunto de la economía mundial, como lo demuestra la primacía macroeconómica que pretenden tener los índices de riesgo país de las bancas de inversión.

De ahí que la creación del Banco del Sur debe ser vista desde una perspectiva política y epistemológica, más que financiera o económica. Debe adoptarse una perspectiva política porque la creación del Banco del Sur implica la disputa en el locus central del sistema mundo en su hora neoliberal: la financiación y especulación como centros de gravedad de la economía mundial, que definen nuevas relaciones de poder y cuyas expresiones son las estrategias de dominio, imposición y colonialismo inherentes a la banca multilateral de desarrollo.

Dificultades y Obstáculos del Banco del Sur

La primera dificultad para el Banco del Sur, fue no contar con Chile como aliado.

Según los resultados del Anuario Mundial de la Competitividad 2007, Chile es la economía más competitiva ocupando el lugar 26 , es un país que se encuentra gobernado por un partido que se reclama progresista (o de izquierda).

Chile tiene firmado un tratado de libre comercio con Estados Unidos y firmó hace poco otro con China y mantiene una compacta política neoliberal, lo que ha mantenido a dicho país al margen del Banco del Sur, de alguna manera dicha institución no cuenta con una de las economías más sólidas y con altas perspectivas de crecimiento económico durante los siguientes años.

El segundo obstáculo fue que Brasil fue un país difícil de convencer para entrar al Banco del Sur, de hecho su decisión de entrada se llevó a cabo en el  último momento y en la última reunión que celebraron los países promotores del proyecto.  

Al principio, Brasil estuvo evasivo o aún opuesto a la idea. Sin embargo, a medida que la propuesta comenzó a recibir la adhesión de otros países, Brasil se vio obligado a involucrarse de forma pro-activa.

La participación brasileña fue consagrada por la decisión del Presidente Lula de adoptar como prioridad la inversión de esfuerzos y recursos brasileños en los procesos de integración continental. De nuevo, la impresión es que esta decisión resulta de la percepción de que Brasil no puede quedarse fuera de hechos políticos irreversibles, más que de una opción políticamente inspirada a favor de un proceso soberano y solidario de integración de los pueblos de América del Sur.

Lo anterior generó numerosas críticas debido al poco apoyo que Brasil ha mostrado al Banco del Sur, su posición no era nada nueva ya que Brasil tiene un Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social que cuenta con más 120 mil millones de dólares para invertir en el país, mientras que otros organismos, por ejemplo el BID cuenta solamente con 100 mil millones para toda la región, de cierta manera, ese poderío (y como una de las economías emergentes más grandes) pedía que la votación del Banco del Sur fuera proporcional a las contribuciones (justo como todos los demás organismos multilaterales) lo que causó un inmediato rechazo por parte de los otros miembros.

Pese a lo anterior, Brasil reconoció al Banco del Sur como un gran aliado para su gobierno, por lo que actualmente es un miembro activo justo como los otros seis países originales.

Por otra parte, el reconocido Dr. en Ciencias Políticas y Presidente del Comité para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo en Bélgica, Eric Toussaint, ha reconocido abiertamente que uno de los mecanismos del círculo vicioso de la dependencia de las economías sudamericanas, es la dinámica entre los flujos financieros de ahorro e inversión.

Como solución a lo anterior se debe buscar revertir la tendencia de la migración de recursos financieros de la región hacia los principales centros financieros. Por tanto, se debe intentar cerrar esta vena abierta de América Latina, para aprovechar productivamente estos recursos.

Se ha sostenido desde hace mucho tiempo, el argumento de que uno de los problemas para financiar el desarrollo de la región era la “insuficiencia de ahorro”, resultando en una trágica paradoja el hecho que se acumulen en los mercados financieros internacionales importantes recursos provenientes de este Sur .

Partiendo de lo anterior, se puede demostrar que es posible convertir los recursos financieros que puede generar la región aprovechándolos internamente para consolidar las estructuras productivas y superar las llamadas brechas sociales. Sin embargo, esta legítima intención se enfrentará a la lógica del predominio del capital financiero especulativo sobre el capital productivo.

Es por ello, que la creación del Banco del Sur no debe verse desde una visión financiera sino desde una visión geopolítica y epistémica, que implique: la reformulación de los contenidos del financiamiento para el desarrollo; las posibilidades de integración bajo criterios de complementariedad y subsidiariedad, y la generación de un pensamiento propio que se deslinde de manera definitiva de los marcos teóricos del neoliberalismo.

Es decir, el Banco del Sur, debería ser parte de esas nuevas propuestas que buscan proteger a los países de la globalización financiera y de la intromisión política que implican las condicionalidades del BID, de la CAF, del BM y del FMI, sea en su forma implícita, como condicionalidad invisible, sea en su forma explícita de control.

Otro obstáculo importante y fundamental del Banco del Sur es su relación con la banca multilateral, una relación que no puede ser ni subordinada ni dependiente.

La banca multilateral, en realidad, expresa una situación de colonialismo y de imposición. Detrás de cada préstamo de la banca multilateral están una serie de condicionamientos que se convierten en instrumentos políticos de dominación, chantaje, e incluso, como en el caso del Banco Mundial, de destrucción de las organizaciones sociales y populares.

Para ello, el Banco del Sur debe integrarse de manera democrática en el que en su directorio el representante de un país tenga un voto, y que ese voto sea previamente consensuado y transparentado con organizaciones sociales y sectores productivos, es decir, la agenda del directorio del Banco del Sur, siempre deberá ser abierta, democrática, transparente, plural y consensuada.

Financiar el Desarrollo

Como se ha mencionado con anterioridad, los recursos financieros se requieren para apalancar el desarrollo. Pero ¿a qué se refieren cuando se menciona la palabra “desarrollo”?

Para muchas personas, la economía puede ser una disciplina bastante árida y fría, pero no hay que perder de vista que en realidad las buenas políticas pueden cambiar radicalmente la vida de las personas, es por eso que los gobernantes y políticos pueden y deben adoptar políticas que contribuyan al crecimiento económico , pero lo más importante es que dicho crecimiento se vea reflejado en el desarrollo económico , es decir en el bienestar de la sociedad

En el fondo de la discusión sobre los objetivos y la operatividad del Banco del Sur siempre estará presente el conflicto entre la propuesta de desarrollo, hasta ahora predominante, promovida por los organismos tradicionales del sistema financiero internacional y una propuesta de desarrollo endógeno, todavía en construcción.

La propuesta neoliberal de desarrollo exógeno, ha contado con el financiamiento de los organismos multilaterales bajo el supuesto de que, una “inserción dinámica” con el denominado proceso de globalización, traerá el desarrollo de las naciones (aún se sigue esperando ese desarrollo).

En realidad, estos organismos multilaterales han financiado proyectos que hacen posible conectar algunas actividades productivas (por lo general primario exportadoras) con las cadenas de valor del capital a escala mundial.

Igualmente, se ha financiado (y se continúa financiando) la construcción de infraestructura de transporte y comunicaciones, para articularse en forma dependiente con las necesidades de mercado del capital trasnacional, sin notables beneficios para los países.

El paradigma neoliberal, y especialmente la teoría del crecimiento endógeno neoclásica, está presente como pensamiento hegemónico en los organismos de la arquitectura financiera presentes en la región (FMI, BM y BID), incluyendo aquellos organismos financieros nacidos del proceso de integración regional, tales como la (CAF), la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana (IIRSA) y el Fondo Latinoamericano de Reservas (FLAR). La concepción de desarrollo es uno de los puntos de diferenciación que debe tener el Banco del SUR con la institucionalidad dominante.

EL Banco del Sur puede y debe superar la miope visión de mercado y la lógica del capital financiero especulativo dentro de los esquemas de integración, así como el paradigma de desarrollo impuesto por la ideología neoliberal es uno de los retos principales del Banco para diferenciarse de las instituciones existentes.

Cabe resaltar que con lo anterior no se trata de negar la importancia de la integración comercial, ya que sin ella el proceso sería sólo un discurso poéticamente idealista, se trata que el comercio y la integración de mercado, se subordinen a los objetivos estratégicos de la independencia y de la autonomía económica, financiera, comercial y política. Y no al revés, como claramente se encuentra hoy en día esta relación.

La estrategia del Banco del Sur tiene que estar orientada hacia el logro de mayores grados de autonomía que permita combinar el desarrollo con la independencia. La independencia financiera y económica hace viable la independencia política. Este es el camino para terminar con el tutelaje y la intervención de los organismos multilaterales en las políticas económicas.

Es por eso que el Banco del Sur busca medidas para dos problemas fundamentales del desarrollo:

  • POBREZA: Muchos de los problemas que se le adjudican a la globalización, de hecho la preceden. La pobreza ha sido un flagelo interminable para los países menos desarrollados ya que la pobreza también mata. En 1990 había 2.718 millones de personas que vivían en la extrema pobreza (con menos de un dólar al día), mientras que en el 2000 la cifra pasó a ser de 2.801 millones .

En estas cifras Latinoamérica no se queda atrás, se calcula que en la actualidad existen 209 millones de pobres en Latinoamérica, es una deuda social muy grande por pagar. Por lo tanto se proyecta que el Banco del Sur sea una herramienta para combatir la pobreza.

 

  • EDUCACIÓN: La educación es un gran espacio de legitimidad. Allí se cruzan todos los sectores sociales, porque se dice que la comunidad educativa es la comunidad productiva. Actualmente el 10.3% de la población adulta en Latinoamérica no sabe leer ni escribir, lo que representa un total de 24.8 millones de personas mayores de 15 años. La tasa promedio de analfabetismo en América Latina es del 10%, países como Brasil y algunos otros de Centroamérica superan esa tasa. Se calcula que el 40% de los adultos latinoamericanos no han podido superar la primaria, aun estando alfabetizados, lo que supone un riesgo de exclusión y marginalidad.

Según Ignacio Tabares, es su artículo "La Educación como Motor de Desarrollo", la educación es una práctica que tiene dos efectos: la capacitación y la formación y estas dos a su vez pueden ser el motor de despegue en una economía.

Conclusión

Por desgracia, carecemos de un Gobierno mundial, responsable ante los pueblos de todos los países, que supervise el proceso de globalización de modo comparable a los países que guiaron su proceso de nacionalización. En vez de eso, tenemos un Gobierno global en vez de un Estado global, en el cual, un puñado de instituciones y unos pocos participantes controlan el escenario, cuando a la par, muchos de los afectados por este proceso no tienen voz ni voto.

Para algunos autores como Paul Krugman, la globalización ya alcanzó sus límites, de modo que estaríamos en presencia de un retorno a la competencia entre bloques regionales.

En un nuevo marco internacional y dado un cambio sustancial de la orientación ideológica de los gobiernos latinoamericanos, ahora estamos en presencia de la llamada nueva integración.

Ha llegado el momento de cambiar algunas de las reglas del orden económico internacional, de poner menos énfasis a la ideología y comenzar a prestar más atención a lo que funciona y a la vez, replantearnos la forma en que se toman las decisiones internacionales que afectan a toda la orbe y muy especialmente a Latinoamérica.

La breve trayectoria recorrida por la propuesta del Banco del Sur, puede ser un buen ejemplo de lo que se ha conocido como la “resistencia al cambio”.

Al principio sonó, para los que consideran que manejan los hilos dominantes del mundo político y financiero, como una ocurrencia discursiva y utópica de Hugo Chávez. Como muchas propuestas que ha planteado el presidente venezolano sobre la praxis de la integración no dependiente de América Latina, y que han sido subestimadas por la pedantería propia de los que se consideran los amos del continente (y del mundo).

Quienes no están convencidos de éste nuevo proyecto de integración financiera aseguran que ya hay instituciones sólidas que cumplen bien su papel. Otros creen que no se puede hablar de integración porque consideran que se trata del proyecto político de un gobernante que busca mayor influencia en la región.

Pero muy a pesar de todos los detractores y de esa reacción inicial, actualmente la sola mención del nombre del Banco del Sur, estremece al centro de esa especie de jerarquía ecléctica que medio-gobierna a lo que se ha denominado la arquitectura financiera mundial. La propuesta del Banco del Sur ha llegado a los oídos sordos de aquellos dos organismos multilaterales localizados en Washington, el BM y el FMI.

¿Por qué entonces una propuesta que sonaba tan lógica ha tenido que pasar tan rápidamente de la indiferencia al reconocimiento por parte de los principales actores del proceso de integración? es una interrogante que les tocará despejar a los historiadores económicos. Lo interesante es que precisamente era ignorada por ser tan obvia, en la medida que se presenta como una propuesta de cambio estructural. Y el cambio crea resistencias por parte de los que quieren o creen en conservar el status quo por considerarlo como la única realidad posible.

Algunos de los argumentos que justifican la creación del Banco del Sur, permiten comprender no solo el diagnóstico de la situación que se quiere superar, sino que nos suministra pistas para establecer una diferenciación entre esta propuesta y los organismos financieros existentes. Se trata de abordar algunos elementos que están presentes en la propuesta, para tratar de despejar una pregunta que se ha repetido con insistencia por parte de aquellos detractores: ¿para qué crear un organismo financiero si ya existen organismos y mecanismos de financiamiento que cumplen con el objetivo de “financiar al desarrollo”?

Lo anterior es sencillo si partimos de que el Banco del Sur no está destinado a ser un objetivo en sí mismo sino a penas una herramienta para profundizar los cambios en marcha, ésta es su principal potencialidad: para ello nace y a esos objetivos se subordina.

Será por lo tanto un banco diferente: sus miembros no deberán aspirar a hacer carrera personal, sus fondos no estarán destinados a acumular ganancias sino a poner al servicio de las necesidades de los pueblos y de los excluidos que tanto hacen falta para mejorar los países, las economías y a las sociedades de Sudamérica.

El Banco del Sur sería el comienzo de una nueva etapa en el desarrollo de los países del sur, pues sería un banco de nuevo tipo con características diferentes a los demás bancos de desarrollo existentes, ya que el mismo tendría como prioridad el desarrollo social por encima de cualquier otra cosa.

Sin embargo, para que el banco consiga sus objetivos deberá no sólo inscribirse en la nueva relación de fuerzas regionales, sino combatir los efectos de casi tres décadas de apertura económica y desregulación. El neoliberalismo no es sólo una propuesta económica sino que abarca todos los aspectos de la sociedad. Por eso precisamente el Banco del Sur no puede limitarse a competir con los grandes organismos internacionales a la hora de financiar los proyectos para el desarrollo, debe ir más allá y ser capaz de cuestionarse las nociones que conforman el núcleo del concepto de desarrollo tal y como lo entienden aquellos organismos.

Ahora la propuesta del Banco del Sur deberá atravesar la dura prueba de convertirse en un proyecto de cambio, posible y viable. Los verdaderos grandes cambios para Sudamérica han comenzado. Recordemos que todos los cambios, implican un cambio de mentalidad, un cambio en el modo de vida, un cambio en la concepción y actuación de la realidad, al compromiso con un propio y compartido objetivo.

Existe un gran optimismo entre los países y sus mandatarios, además no perdamos de vista nunca, que todas las grandes transformaciones del mundo se encontraban en su gestación, rodeadas de improbabilidad.

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  • STIGLITZ, Jospeh, “EL malestar en la globalización” Taurus, México 2004
  • TOUSSAINT, Eric, “Sobre las circunstancias que afectan a la creación del Banco del Sur”, CADTM, Bélgica 2006
  • UGARTECHE, Oscar, “Brasil Vs. Banco del Sur”, Red de Prensa no Alineados, Brasil, 2007
  • ZIBECHI, Raúl, “Banco del Sur: Hacia la autonomía financiera” Programa de las Américas Reporte (Washington, Center for internacional Policy, 15 de junio de 2007)
  • “La alfabetización, materia pendiente en América Latina” Centro de Cooperación Regional para la Educación de Adultos en América Latina y el Caribe, CREFAL, 2006

Dicho fondo creado a partir del fortalecimiento del Fondo Latinoamericano de Reservas (FLAR)

  El cuál podría iniciarse con el comercio bilateral entre monedas domésticas, tal como lo están haciendo Brasil y Argentina en la actualidad.

El Banco del Sur tiene la oportunidad enorme de crear una unidad de cuenta regional, en la ocurrencia del peso latinoamericano, que puede indexarse en una pega deslizante al euro. Esta podría ser una salida para los tipos de cambio fijo adheridos al dólar, sobre todo en los casos de Ecuador y El Salvador; y puede permitir una transición del área dólar, en la cual casi todas las monedas de la región están de una u otra manera "pegadas" al dólar, hacia el rescate de la soberanía monetaria de la región.

La declaración de Quito puede leerse más ampliamente en www.cadtm.org

Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador, Paraguay, Uruguay y Venezuela

Canal venezolano que se emite a través de satélite desde Caracas. www.telesurtv.net

Alternativa Bolivariana para los pueblos de nuestra  América es, fundamentalmente, un modelo de integración de los Pueblos del Caribe y América Latina quienes comparten espacios geográficos, vínculos históricos y culturales, necesidades y potencialidades comunes. Se basa en principios de cooperación, solidaridad y complementariedad, que surge como una alternativa al modelo neoliberal.

Fonplata se consolidó en 1977 como un Organismo Financiero Multilateral, cuenta a penas con 410 millones de dólares, para mayor información consultar www.fonplata.org

La CAF es una institución financiera multilateral, conformada por 17 países y creada en 1968, cuenta con 10,500 millones de dólares para inversiones, para mayor información consultar: www.caf.com

Nadie que se precie de antiimperialista en Latinoamérica puede permanecer al margen del BM, la explicación más sólida a la creación del Banco del Sur la dio Nicolás Maduro, Ministro de Relaciones Exteriores Venezolano: “…Ellos nos pagan 2 o 3 puntos por nuestro dinero y nos cobran 8 a 10% de intereses por prestarnos nuestro propio dinero, prácticamente nos saquean…”

Argentina y Brasil se han anticipado a la integración monetaria, acaban de resolver que sus intercambios comerciales (unos 15,000 millones de dólares) a partir de ahora sean pagados en reales brasileños y pesos argentinos y no en dólares estadounidenses como el resto de los países y ellos mismos lo hacían anteriormente.

Mientras que economías como Argentina y Venezuela ocuparon el lugar 51 y 55 respectivamente. MARTINEZ, Mariana, “América Latina pierde competitividad” BBC Mundo, enero 2007

Lo cual, para muchos analistas fue algo muy osado, ya que el país se ve obligado a equipararse con China por lo menos a niveles educativos y técnicos en los siguientes 10 años.

Los países que conforman el MERCOSUR  en conjunto tienen depositados 164,000 millones de dólares en bancos estadounidenses y europeos

El crecimiento económico tiene que ver con un aumento en las actividades económicas, es decir en la producción, y debido a que existen indicadores en el país, son perfectamente identificables y cuantificables, y se reflejan principalmente en la expansión de las fuerzas productivas

El desarrollo se traduce en los niveles de vida generales o en promedio de los que gozan los habitantes de una nación, como es un aspecto más subjetivo es difícil de cuantificar, de hecho es un aspecto cualitativo de la economía, por ejemplo, cómo las buenas políticas económicas se traducen a las generalidades poblacionales.

Banco Mundial, Global economic Prospects and the developing countries 2000, Washington D.C.

Autor: Laura Luna Martínez
Octubre de 2007

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