Resumen de la Semana
El anuncio de la reactivación del plan de energía atómica que prácticamente había quedado paralizado, fue tomado en general como una buena noticia. No abundaremos sobre tal noticia, que damos por conocida por los lectores. Sí diremos que el Estado ha puesto el ojo en la materia y ha resuelto invertir una suma en principio del orden de los $ 3.500 millones de aquí a 2010. que por experiencia prevemos un monto mucho mayor, sin salir ni un ápice de la realidad argentina. Pero como el actual gobierno no mide las cosas de la economía en términos económicos, según las reiteradas opiniones oficiales, suponemos que estará de acuerdo en que cualquiera sea el costo, vale la pena hacerlo. Esperaremos a que lo haga y veremos los resultados. Pero, pensamos que si de obtener energía se trata, dada la acuciante necesidad que se percibe, mejor y mucho más barato sería recurrir a fuentes hídricas e incluso eólicas. Además de ello, nuestra opinión es que si nadie tiene interés en hacer algo, alguna razón tiene para no hacerlo. Y si hablamos de economía, que es de lo que hablamos, la razón no puede ser otra que la económica. El problema de la energía ha adquirido ribetes casi dramáticos y, si bien puede resultar plausible avanzar en el desarrollo nuclear (más allá de si esto debe encararlo el Estado), lo cierto es que se prevé poner en marcha la paralizada Atucha II (a un costo estimado en $ 2.000 millones), sólo en 2010, para sumarse a Atucha I y a Embalse. Y tal vez una cuarta central atómica para 2016.
Se licitaron finalmente las dos centrales de ciclo combinado largamente demoradas y se prevé la ampliación de Yaciretá. Mientras tanto se anunció el llamado "plan Energía Plus" que consiste en inducir a las empresas que tienen capacidad de autogeneración para que se desconecten del sistema público en los días de alta demanda y puedan vender excedentes rentables que compensen el sacrificio que se les pide. Una manera política de reconocer la emergencia, sin lugar a dudas.
La baja del derecho de exportación a los lácteos pretende corregir el daño hecho a los tamberos. No sabemos qué ha pasado con el fondo que iba a constituirse con tal retención y que estaría destinado a mejorar la producción, pero sí sabemos que el daño está hecho y que cualquier productor que hubiera tenido en vista encarar un proyecto de tal naturaleza, lo pensará varias veces antes.
El próximo 6 de setiembre, vence la "ventanita" abierta a las exportaciones cárnicas luego de la incomprensible veda dictada el 8 de marzo, seguida por la reapertura parcial por 60 días que ahora concluyen, justamente. No hay al momento de escribir estas líneas, ninguna novedad. Pero está claro el daño a los productores, dado que como señalamos en trabajos anteriores, la venta en el mercado local de animales en pie que originalmente podrían haber sido destinados a la exportación produjo una baja en los precios que no pasó a los mostradores en la misma proporción, porque la demanda relativa continuó su curso haciendo que la diferencia de precio quedara en los frigoríficos. No es poca cosa ponerse a pensar en cómo se hará para recuperar los mercados perdidos por el incumplimiento de los acuerdos de exportación. Mucho menos cómo se hará para recuperar simplemente la confianza en el país desde el Exterior.
Desde el gobierno se ha resuelto intervenir abiertamente en las tarifas de las llamadas prepagas. Se habla de la posibilidad de que éstas puedan tomar los saldos técnicos de IVA para abonar las contribuciones laborales. Tendríamos así, un nuevo subsidio, que como todos los demás, entra dentro del marco del distribucionismo y distorsiona los precios relativos una vez más.
La cuestión de los créditos para la vivienda está todavía en un proverbial "veremos" y se busca la manera de subsidiar las tasas de interés a los efectos de que la cuota a pagar no supere los montos actuales de los alquileres. En un país con una inflación del 10% anual y encima reprimida, no parece una tarea sencilla, sobre todo si sumamos los costos burocráticos, tributarios y bancarios a la hora de comprar un bien inmueble. Si algo resulta especialmente demostrativo de dónde estamos en esta materia, es el hecho de que desde el gobierno se admite que la gente tiene ingresos en negro institucionalizándolos. Es decir, ya no solamente forman parte de los índices del INDEC, o de la pléyade de contratados por el Estado, sino que adquieren la categoría de otras fuentes de ingreso no declaradas.
El dato positivo de la semana fue, sin ninguna duda, la baja observada en el índice de desocupación, que ha llegado al 10,4%. Si a esto le sumamos el porcentaje de desocupados que cuentan con ayuda oficial vía planes, la cifra sube al 12,8%, un nivel similar al que teníamos en 1999. El crecimiento económico ha continuado y hay datos sobre una mejora progresiva en la productividad en la industria.
Si desde el Estado se pretende (y consigue) ir blanqueando la economía es razonable pensar que este blanqueo puede inducir a datos erróneos en materia de productividad (más cantidad de bienes en blanco con el mismo nivel de ocupación). No lo sabemos, como tampoco tenemos noticias de que este elemento hubiera sido tomado en consideración.
Nuestra duda no es infundada, dado que la tecnología en general debe importarse y resulta carísima para el deprimido nivel de ingresos de la población
Otro dato interesante es que la inversión ha subido un 22% en julio con respecto a igual mes del año anterior. Buena parte de este incremento está explicado por el sector de la construcción. También hay una interesante recuperación de la inversión en maquinaria y equipos, que había caído en el mes de junio.
Mucho se discute entre economistas acerca de las causas del crecimiento económico del país. Se habla de factores coyunturales, de los precios de las commodities, del auge de las exportaciones por el tipo de cambio alto, y también del enorme incremento de ingresos por turismo. En nuestra opinión, la acción del Gobierno en materia cambiaria ha sido el gran motor, junto con el default que dejó impagos 67.000 millones de dólares según datos oficiales. La impresionante transferencia de ingresos de los acreedores a los deudores, entre estos últimos obviamente primero que ninguno el propio Estado, ha constituido una verdadera parábola de la virtud. Los segundos se capitalizaron a costa de los primeros, y ahora tienen superávit (sector público) y ganancias (sector privado), mientras los que perdieron poco a poco se reisertan en la vida diaria como pueden.
Desde el próximo jueves comenzará a regir la medida de aplicar precios diferenciales para la compra de combustible realizadas por vehículos de patente extranjera. La medida, contrariamente a lo que se había anunciado, será obligatoria y aplicable en las zonas de frontera. Prevemos en este tema dos aristas: por un lado sin ninguna duda aumentará la demanda de automóviles rentados (obviamente con patente nacional) y por el otro surgirá un mercado paralelo de reventa de combustibles. Por lo cual no tardarán en aparecer medidas especiales para tratar de corregir ambas cuestiones. Así funciona el intervencionismo.
Y para ir terminando, digamos que por cuarta vez el gobierno ha postergado la licitación para la privatización del Correo Argentino, en esta ocasión hasta el 31 de julio de 2007.
Dejamos para el final el anticipo de una nueva moratoria impositiva en la Provincia de Buenos Aires para poder recaudar dinero extra antes de fin de año, al tiempo que el gobernador Solá pidió una ampliación presupuestaria del orden de los $1.500 millones, con un endeudamiento adicional de casi $ 1.000.- millones. Como se sabe, los problemas financieros de esta y otras provincias se hacen cada vez más evidentes, debido a los ajustes salariales y al aumento del gasto público provincial en general.
Buenos Aires, 26 de agosto de 2006
HÉCTOR BLAS TRILLO