Aspectos de la Economía Argentina
Retenciones a los lácteos
El Gobierno ha resuelto incrementar las retenciones a las exportaciones de estos productos, que estaban en el 5%. Por 180 días han sido elevadas hasta el 15% en el caso de la leche en polvo, y hasta el 10% en los quesos. Se trata de una medida tendiente a evitar las subas de precios locales de esta clase de productos. Comentario: Está claro que este tipo de medidas no contribuyen en absoluto a generar un clima de confianza para las inversiones. La seguridad jurídica sufre nuevamente los embates de medidas coercitivas y arbitrarias que en el fondo no sirven para otra cosa que para crear más incertidumbre. Además, si las exportaciones disminuyen como consecuencia, no se entiende el sentido de estas normas, como no sea el de evitar una suba de precios inevitable en el mercado interno en el muy corto plazo.
Pedido del FMI
El fondo insiste en la necesidad de eliminar los impuestos distorsivos, es decir las retenciones a las exportaciones y el impuesto a las transacciones financieras (impuesto al cheque). Comentario: Se trata de un pedido recurrente, que difícilmente sea siquiera tomado en cuenta por el gobierno actual. Como estamos viendo en el caso de los lácteos, no sólo no se suprimen las retenciones, sino que se incrementan.
Suba de Bonos Indexados
En lo que va del mes, estos títulos han subido un 14% en promedio. Comentario: Obviamente esto se debe al aumento de las expectativas inflacionarias. En este punto sólo cabe insistir que en la medida en que la sobrevaluación del dólar vaya cediendo ante la tasa de inflación, se hace factible una nueva devaluación. Si bien no se espera esto en lo inmediato, hay que tener en cuenta que la tasa de inflación reprimida, especialmente en tarifas, transportes y combustibles, es probable que se descomprima luego de las elecciones. Sin pretender ser agoreros, diremos que los meses de noviembre y diciembre serán cruciales en este aspecto.
Expectativas Inflacionarias
En lo que va del mes, estos títulos han subido un 14% en promedio. Comentario: Obviamente esto se debe al aumento de las expectativas inflacionarias. En este punto sólo cabe insistir que en la medida en que la sobrevaluación del dólar vaya cediendo ante la tasa de inflación, se hace factible una nueva devaluación. Si bien no se espera esto en lo inmediato, hay que tener en cuenta que la tasa de inflación reprimida, especialmente en tarifas, transportes y combustibles, es probable que se descomprima luego de las elecciones. Sin pretender ser agoreros, diremos que los meses de noviembre y diciembre serán cruciales en este aspecto.
Aumento del Gasto Público
Las erogaciones crecen más rápido que la recaudación. En el primer semestre el gasto creció un 21% mientras que la recaudación lo hizo un 18% (según un informe del JP Morgan). Comentario: evidentemente está produciéndose un relajamiento en materia de austeridad, que contribuye más que nada a crear expectativas negativas en tanto y en cuanto se produce una reversión de la tendencia en materia de superávit fiscal. Digamos de paso que en las provincias en el primer trimestre de este año el gasto creció un 32% mientras que los ingresos lo hicieron un 23%.
Superábit y Relación con el Gasto Público
En los últimos 12 meses el superávit primario alcanzó un 3,6% mientras que en todo 2004, había sido del 3,9%, siempre como porcentaje del PBI. Es decir que se produce una merma que se espera continúe. Asimismo, el gasto público en todo 2005 llegará al 13,3% del PBI, según estimaciones. Esta cifra es similar a la alcanzada en el año 1999 Comentario: Es evidente que estos datos corroboran la tendencia que venimos señalando. La situación dista de ser grave, pero es preocupante porque es recurrente a lo largo de la historia política del país.
No se vislumbra una baja de la presión tributaria y tampoco se ve una seria preocupación por el incremento del gasto público. El escenario no es bueno si pensamos en la necesidad de superávit y cremiento que deberíamos tener no sólo para afrontar el pago de la deuda externa, sino simplemente para lograr una mejora general de la economía que nos aproxime a estándares internacionales si no del mundo desarrollado, cuando menos cercanos a él.
La cuestión de la coparticipación federal de impuestos sigue sin resolverse. Y si tenemos en cuenta que los derechos de exportación y el impuesto a las transacciones financieras no son coparticipables, el margen de discrecionalidad del Poder Central es elevado a la hora de repartir los beneficios. Ello no es bueno para el país en absoluto. Y ni hablar de la seguridad jurídica indispensable. Esto se enmarca en el tema de fondo que es la reforma del Estado, pendiente desde siempre y que se torna imprescindible. Volver al federalismo, terminar con la discrecionalidad, descentralizar la recaudación tributaria, volver eficiente el gasto público en todas las áreas con auditorías serias e independientes, etc. El crecimiento sostenido indispensable no esperamos que pueda lograrse sobre la base de presiones políticas tales como suba de retenciones a las exportaciones o boicots a petroleras. Creemos que esto es demasiado obvio y no admite discusión. Es curioso que no parezca tomarse en cuenta y que se crea que el crecimiento que hasta ahora ha venido teniendo el país es consecuencia de este tipo de políticas.
La realidad es que la capacidad ociosa luego de la crisis ha sido puesta en marcha mediante el plus obtenido con la devaluación, y es allí donde se encuentra la explicación a la pujanza observada. Se trata simplemente de recuperar el estadio anterior. Pero esto ya se ha alcanzado, ya estamos en los niveles de 1998. Ahora es preciso lograr inversiones por encima del 23% del PBI, bajar la presión tributaria, incentivar las exportaciones, volverse competitivos. Repetimos: esto no se logrará ni con discursos, ni con presiones, ni con arbitrariedades. Esta es la realidad.
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