Tipo de Cambio en Argentina

Imagen de Héctor Trillo

A estas alturas resulta evidente la desesperación del gobierno por sostener el tipo de cambio y aplicar al mismo tiempo todo tipo de medidas heterodoxas para intentar frenar los índices inflacionarios.

Compra de Dólares

Durante la semana que acaba de concluir el Banco Central adquirió algo más de 510 millones de dólares excedentes mediante emisión de moneda. Por su parte el Tesoro compró 55 millones más, por lo que la cifra total adquirida ascendió a 565 millones de dólares.

Objetivo: Sostener el tipo de cambio

Definición de Tipo de Cambio
Valor Actual del Tipo de Cambio
El crecimiento económico y el empleo en Argentina

El objetivo, como se sabe, se sostener el tipo de cambio cercano a los 3 pesos, porque en tal sostén se basa la competitividad de la economía, la capacidad de exportación y el indudable flujo de fondos hacia el Estado a través de los derechos de exportación Digamos que este rubro aportará a las arcas estatales algo así como 12.500 m millones de pesos, cifra que representa el 60% del superávit primario esperado. Si de paso agregamos a esto el otro gran impuesto distorsivo: el que se aplica sobre las transacciones financieras (comúnmente llamado impuesto al cheque), que aporta alrededor de 800 millones de pesos por mes, y cerca de 10.000 millones en el año, podemos ver claramente de dónde se obtiene el superávit. Reconocemos que tomar estos componentes distorsivos para señalar de dónde se obtiene el superávit puede aparecer como caprichoso, sin embargo, a poco que se tenga en cuenta que precisamente estos dos tributos son los genuinamente nuevos y con mayor incidencia luego de la devaluación, está claro el sentido de lo que queremos decir.

La aplicación de retenciones a las exportaciones es tomada, desde ciertos sectores, como una forma de contener el alza local de los precios, efecto que realmente se logra, pero al precio de ir desecandenando poco a poco una merma de la producción (o un desincentivo") y por ende una escasez, como sabemos que ya ocurre en el sector energético.

Se mantiene el tipo de cambio sobrevaluado

En general, se sostiene desde las autoridades económicas que el mantenimiento del tipo de cambio en niveles superiores a los que indica el mercado, es positivo, al tiempo que se contrapone a esta afirmación que el tipo de cambio atrasado es nocivo. En verdad, la afirmación de que si el tipo de cambio no está alto, está bajo, es un sofisma. El tipo de cambio no debe estar ni alto ni bajo, simplemente debería reflejar el nivel de oferta y demanda de divisas.

El mercado espera una apreciación real del tipo de cambio, ya sea por una baja del valor nominal o por un alza en la tasa de inflación que se refleje en los distintos bonos indexados emitidos por el Estado hasta ahora.

Y precisamente las presiones para lograr acuerdos de precios, la aplicación de nuevas retenciones como las de la exportación de lácteos, la suspensión de nuevas emisiones de títulos indexados y otras medidas por el estilo apuntan a frenar la inflación que el propio Estado ha producido con la devaluación y la emisión de moneda subsecuente. La suba del petróleo en el orden internacional (ya supera los 62.- dólares el barril) augura el aumento de los derechos de exportación petroleros, que están hoy en el 45%, para mantener artificialmente bajos los precios de los combustibles. Y ciertas reacciones, como las del ministro Lavagna al sugerirle al sector agropecuario que "si quiere eliminar las retenciones que forme un partido político" ponen de relieve un estado de cosas que presagia nuevos impulsos inflacionarios, cosa que como es obvio el mercado sabe.

"No es suficiente un tipo de cambio sobrevaluado"

Ahora bien, los economistas que elaboraron el llamado "plan Fénix", y que pertenecen a la UBA, que en su momento se opusieron a la llamada convertibilidad, han salido ahora a considerar insuficiente el tipo de cambio alto. En este grupo es figura relevante el asesor del presidente Dr. Aldo Ferrer, que estuvo presente en los 4 días de deliberaciones realizadas con la presencia del Rector Jaim Etcheverri y del Director del Departamento de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas, Alberto Müller. La conclusión a que se arribó es "la política monetaria es condición necesaria, pero no suficiente".

Según Müller en general se rechazaron una política monetaria que se guíe por metas de inflación porque "tiene un sesgo de alza de tasas de interés y el crecimiento las necesita bajas". El Dr. Lavagna no asistió a esta conjunción de 300 ponencias, probablemente porque las propuestas a veces resultan difíciles de sostener cuando se está en el gobierno. Un poco el conocido teorema de Baglini.

Pero dada la trascendencia de este grupo, especialmente por la cercanía con el gobierno, resulta imprescindible analizar al menos a grandes rasgos las ponencias. El Dr. Muller sostuvo entre otras cosas que "cualquier costo inflacionario es menos negativo que un menor crecimiento y la expulsión de empleo"

Entre otras, hubo una ponencia que sugirió una reforma tributaria que penalice en mayor medida a los sectores de más altos ingresos, grave las ganancias financieras y combata la inflación. También los ponentes pidieron que el Estado planificara en materia de generación eléctrica, hidrocarburos, aguas y transporte. También se sostuvo que no viene primero el crecimiento y luego la distribución, sino que deben planearse ambas cosas de manera simultánea.

Es evidente que la línea que se sigue se fundamenta en el viejo modelo neokeynesiano intervencionista y voluntarista. No es el objetivo de este comentario avanzar sobre una crítica sobre estas posiciones, pero sí marcar por lo menos algunos puntos que estimamos indispensables: la tasa de interés no bajará si la inflación esperada se reprime mediante endeudamiento público como está ocurriendo, pero tampoco bajará con inflación no reprimida. La expectativa de los disertantes parece ser que si se dispara la inflación un poco, las tasas de interés podrán ser negativas para lograr así financiamiento a costa de los ahorros de los depositantes, como ocurrió a lo largo de 5 décadas por lo menos en la Argentina. La sensación que tenemos es que la experiencia ha dejado sus secuelas, y los modelos basados en la confianza en la moneda o en los precios fijados por el Estado (y la tasa de interés es un precio, lo mismo que el tipo de cambio), no dejarán de producir enormes distorsiones que terminarán lamentablemente produciendo un daño de magnitud.

Aspectos tales como el planeamiento del crecimiento y de la distribución simultánea no se condicen ni con la dinámica ni con la celeridad con la que el mundo actual toma decisiones. Resulta a todas luces insostenible esperar poder planificar políticas distributivas y de crecimiento antes de dar las garantías mínimas de seriedad política, económica y jurídica de las cuales no estamos lejos, estamos a una distancia sideral. La verdad es que ciertas consideraciones, resultan absolutamente fuera de contexto.

El mundo no está esperando venir a la Argentina a someterse a los designios de un grupo de personas que se sienten en condiciones de decir cuánto, cuándo, cómo y por qué. Y cambiar tales consideraciones tantas veces como lo crean necesario. Y la gente, que presiona hoy por hoy desde distintos sectores por los llamados "reacomodamientos de precios", no confía sino en sus propias fuerzas, y no en la moneda.

El daño que la inflación provocada por los sucesivos gobiernos ha hecho al país es incomensurable, la carencia absoluta de servicios públicos a que se llegó a fines de los 80 como consecuencia de décadas de planificaciones centralizadas desde el Estado y tarifas políticas no deja dudas. El distribucionismo basado en arbitrariedades hace que hoy mismo se calculen en 150.000 los millones de dólares de argentinos que se encuentran en el exterior o en los colchones.

Por ello es que sostenemos que si el gobierno toma definitivamente el camino que hemos esbozado en este comentario, no cabe sino esperar que la situación no pueda sostenerse.

Buenos Aires, 6 de agosto de 2005

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Economía y tributación
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