La Década Perdida

Concretamente, la famosísima década pérdida, se explica desde el comienzo del default mexicano en el año 1982, cuando no pudo afrontar definitivamente los pagos de la deuda externa (eterna), con los organismos internacionales y otros entes. Ésta fue consecuencia de que, en primer término, los países industrializados decidieron, por distintos problemas económicos, aumentar la tasa de interés, ocasionando que los capitales fluyan hacía mejores posibilidades de rentabilidad a corto plazo.

Así, dentro de éste marco coyuntural de la economía internacional, debemos distinguir al menos cuatro momentos, los cuales vamos a desarrollar a continuación. Siendo cada uno de estos, esencial en el transcurso de la historia política, económica, institucional y social de los países con problemas de desarrollo.

Los cuatro momentos, con sus particularidades, son los siguientes:

  1. La Antesala de la Crisis (donde se expondrá los problemas que vinieron a ser de causa de la posterior crisis de la deuda en el año 1982);
  2. Semejanzas de las Décadas (se hará una comparación entre las dos crisis, hasta ese momento, más graves de la economía internacional: La Gran Depresión y La Crisis de la Deuda);
  3. Inflación apremiante (se verá concretamente las cuestiones que suscitaron, a fines de la década, originando la tan peligrosa inflación); y
  4. Plan Brady (observamos como, desde el norte, se intento salvaguardar a los países en vías de desarrollo, mediante este plan de canje y recorte de deuda).

De esta manera, seguidamente nos comprometemos a desarrollar cada punto antes especificado, para dejar sentado visiblemente estos momentos.

La Antesala de la Crisis. Es de suyo evidente, que la crisis mexicana no comenzó, justamente, en el año 1982. Fue, entonces, unos cuantos años atrás que la crisis empezó, cuando distintos países desarrollados decidieron aumentar sus tasas de interés. Más precisamente, en el año 1979, la FED (Reserva Federal de los Estados Unidos) aplicó una severa medida económica: una política monetaria restrictiva para conseguir disminuir la inflación, que en ese país acaecía con tormentosos trastornos económicos.

Las medidas adoptadas por la FED, fueron el punta pie inicial de la apremiante de una posible crisis, que posteriormente se transformo en tal, al cabo de un par de años. Dando origen a que, en el año 1982, los mejicanos debieran anunciar, penosamente, que no podrían afrontar los pagos de la deuda de los años posteriores. Esto, despertó un temor desproporcionado en la comunidad financiera internacional, porque existían países que podrían seguir la línea tomada por ésta nación, sobre todo los países con problemas de desarrollo.

Así, los pagos de intereses que debían soportar estos países terminaron aumentando tremendamente, ocasionado serios problemas con retrasos importantes en los pagos. Entonces, como gran parte del endeudamiento vencían en estos años (entre 1981/82), la crisis estalló en México, pero se derramo de manera rápida a todo el mundo, tanto desarrollado como en desarrollo.

La recesión en el mundo se empezó a sentir en el año 1981, generando dos efectos importantes sobre los países en vías de desarrollo:

  1. Como en los países desarrollados se enfrió la economía, las exportaciones de las naciones en desarrollo se redujeron ardorosamente; y
  2. Además, esto, genero una disminución significativa en los precios de las exportaciones, perdiendo aún más éstas naciones menos desarrolladas.

Con la ayuda de le menor entrada de divisas, los efectos negativos fueron cada vez más grandes, perjudicando de forma bestial a éstos países. También, hay que agregarle otro factor que damnifico: el aumento del proteccionismo en los industrializados países del centro.

Todo esto, término con un default generalizado de los países latinoamericanos, poniendo al borde del abismo al sistema financiero mundial y a los organismos internacionales, que no sabían como actuar. Por tanto, varios Bancos Centrales del mundo entero y, por supuesto, la Reserva Federal Estadounidense, creyeron trascendental el apaciguar dichos impagos, por miedo a una nueva crisis como la ocurrida en 1929, también conocida como La Gran Depresión.

Semejanzas de dos Décadas (Gran Depresión vs. Década Pérdida). En realidad, son más importantes las diferencias que las semejanzas, pero no nos pareció desmedido explicarlo aunque sea brevemente. Es así, como vemos que dentro de los distintos estudios en los que ahondamos, nos encontramos con que la importancia que se les dio a cada una de estas fue mucho más importante una vez que las crisis pasaron, mientras que en un primero momento se consideraban otras realidades de las crisis. No queremos decir que se la haya olvidado por completo, sino que no se les dio la relevancia pertinente que debieran haber tenido en sus respectivas épocas.

De esta manera nos inmiscuiremos en las semejanzas primero, dejando para luego las diferencias, entre ambos períodos críticos de la economía mundial.

  1. Semejanzas: En si, podemos ver tres analogías importantes en la comparación de ambos cursos fustigadores: los booms que le antecedieron, los shocks exógenos y las réplicas internas.

Tanto en los años anteriores a la crisis de la deuda como al preliminar de la gran depresión, hubo una gran cantidad de entradas de capitales desde los centro financieros internacionales a las economías menos desarrolladas. Estas entradas terminaron generando un continuo aumento en el gasto público de los diferentes países. De esta manera, vemos que esos capitales que entraron, fueron los que después abandonaron a las naciones periféricas.

También, ambos períodos comparten una tremenda disminución de los niveles de importaciones, generando un menor comercio internacional. Esto perjudico a los países, pues las divisas escaseaban sobremanera.

Por último, en una y otra de las etapas de las distintas crisis mundiales, los gobiernos nacionales dieron dos respuestas igualmente visibles: una de ellas fue las devaluaciones de los tipos de cambio y la otra fue el aumento de los tipos de interés. Con la devaluación de los tipos, lo que se buscaba era conseguir las divisas que no estaban más en las arcas del gobierno para poder pagar las deudas. El aumento del interés, intento que entraran nueva mente los capitales que se habían esfumado, con el mismo objetivo de pagar deuda.

  1. Diferencias: existen vastas diferencias entre los períodos analizados, pues las balanzas de pagos no eran las mismas, las políticas económicas y las condiciones económicas no eran ni parecidas, y los rasgos de la economía política internacional habían cambiado sensiblemente.

En cuanto a la balanza de pagos, observamos que el nivel de importación fue menor en los comienzos de la crisis en los años ochenta, en comparación con el principio del crack del 29. También, existía una diversificación en los sectores de la exportación, que esperaban que el shock fuera menor en los ochenta, pero la realidad no fue esa.

En los años veinte, las economías subdesarrolladas, se encontraban con un grado bastante alto de equilibrio interno, reflejo consumado de la estabilidad de los niveles de los precios. Cosa que no ocurría en los años de la crisis de la deuda. Además, la situación política en los 80, mostraba ciertos niveles de intervención militar en las gobierno, influyendo en las decisiones más relevantes. En los 20, la realidad era bien distinta, no había un poder militar tan encimado a los gobiernos.

Finalmente, las disimilitudes más importantes las encontramos en la economía a nivel internacional. En los años veinte, se observó claramente que había sucumbido el orden económico, hasta el momento reinante, basado en el patrón-oro, también había expirado la idea de Adam Smith del libre comercio, pues comenzó una época de proteccionismo, y se desmoronó la hegemonía británica definitivamente. En cambio, en los ochenta coexistían dos instituciones que orientaban al mundo financiero (Fondo Monetario Internacional y Banco Mundial) y, además, vivía un acuerdo para las transacciones comerciales (GATT, General Agreement on Tariffs and Trade). De este modo, la hegemonía mundial estaba ahora en manos de los Estados Unidos y su patrón dólar.

La Inflación Apremiante. En este temático, ahondaremos en las variables que dieron origen a la inflación en los distintos países subdesarrollados, puntualizado en América Latina. Alrededor del año 1976, la inflación se apodera de todas las miradas de la economía, siendo esta muy perjudicial para la sociedad en su conjunto. Esta, después de retroceder un poco, cuando estalló la crisis de la deuda, entre 1981/82, vuelve al escenario principal.

En el año 1984, por ejemplo, Bolivia registró la inflación más alta de toda Latinoamérica, con una hiperinflación de alrededor de 2.177 puntos, mientras que un año después toco los 8.170. Dentro de los niveles inflacionarios de la década, lo más relevante llego con las hiper de finales del lustro.

La inflación fue, sin dudas, uno de los principales premios que obtuvieron estos países por no hacer las cosas como debían. Es que la inflación apremió a más de una nación latina, hasta que llego el bote para rescatar a las economías de tan apremiante consecuencias. Estos fueron dos: el Plan Brady, que lo tocaremos a continuación, y el Consenso de Washington, que será mostrado en la próxima sección, referida a las reformas de la década del noventa.

El Plan Brady. Esta plan, organizado por Nicholas Brady, el ex tesorero del gobierno Norteamericano, diseñó el esquema en 1989, cuando se convence de que el monto de su deuda existente entonces, de los países latinoamericanos, jamás seria pagado por el gran monto al que ascendía. Este fue una estrategia adoptada a fines de la década que estamos analizando, donde su objetivo más preciado era reestructurar la deuda contraída por las naciones menos desarrolladas con los bancos comerciales.

Como los intereses de la deuda compiten con gastos imprescindibles para el buen funcionamiento de una economía en desarrollo, pues lidian con salud, educación, entre otros. Así, este programa tenía la meta de reducir en forma legal el stock de deuda, pero para acceder a éste se requería previamente acordar con el Fondo Monetario Internacional un compromiso de diferentas medidas de política económica, tanto internas como externas, con fines condicionales en materia fiscal y monetaria.

En si, el Plan Brady, consistía en un previo acuerdo por el pago de los intereses atrasado y una nueva reestructuración de la deuda (eterna). Otra cosas que se debería hacer con antelación, para conseguir entrar en este plan, era realizar un depósito que sirviera como garantía a los pagos de los intereses de, al menos, los dos primero años.

 Una vez realizado éstos pedidos, latinoamericana intercambio los títulos viejos por los nuevos con los descuentos correspondientes. Los nuevos bonos podían ser de dos tipos:

  1. Bonos a la Par: fueron nuevos títulos que se intercambiaban por los viejos, pero la tasa de interés nueva estaba por debajo de la tasa de mercado;
  2. Bonos Descuento: eran nuevos bonos intercambiados por viejos a un valor inferior al de la deuda anterior (al 65%), pero la tasa de interés era la vigente en el mercado del momento.

Es de suyo evidente, que la mayoría de los países de América Latina entraron en este plan, teniendo, de este modo, un respiro en sus pagos y poder afrontar el futuro.

Autor:
Walter Nicolás Pepicelli