Teorías del Desarrollo

desarrollo

Autor: Jairo Armando Jurado Estrada - Economista - Colombia, 2005

La Cuestión del Desarrollo

El 20 de enero de 1949, durante su posesión como presidente de Estados Unidos, Harry Truman plantea la necesidad de implementar políticas de desarrollo para que los países menos avanzados alcancen el standard económico y cultural de occidente. Es así como el “desarrollo”cobra relevancia y gracias a su enorme capacidad de seducción, generada por la fuerza implícita del término, se convierte en un dispositivo discursivo capaz de modelar la realidad. Por ello, no es casual que el binomio “desarrollo/subdesarrollo” genere la idea de una continuidad sustancial: el estado de subdesarrollo no es el inverso de desarrollo, sino su forma inacabada o embrionaria, la aceleración del crecimiento económico aparece entonces como el único método capaz de acompasar la diferencia. Seducidos por este discurso, los países del tercer mundo adoptan la ilusión del crecimiento económico como tendencia universal de su proceso “civilizador”. Tras el discurso de Truman automáticamente los países de Asía, Africa y América Latina se convierten en “subdesarrollados”.

Teorías y Concepciones del Desarrollo

Las teorías del desarrollo son un reflejo de la reorganización del mundo capitalista después de la Segunda Guerra Mundial. Exceptuando la Cepalina y la teoría de Marxista de la Dependencia, el objetivo de la mayoría de estas teorías fue justificar y posibilitar el dominio de Estados Unidos sobre los países del Tercer Mundo, entre los cuales se encontraban aquellos que venían adelantando procesos revolucionarios de descolonización o liberación nacional. Como la formulación teórica acarrea también la implementación de nuevos conceptos para la explicación de la realidad social, durante la posguerra cobran importancia en los círculos académicos términos como: países pobres, países en vías de desarrollo, dependencia, colonialismo, desarrollo desigual, vías para el desarrollo, cambio, evolución y progreso. A continuación se describen algunas de las teorías y concepciones más relevantes sobre el desarrollo:

Desarrollo/Subdesarrollo

Una de las principales concepciones que puede ser entendida o interpretada en los siguientes términos:

Desarrollo = Riqueza / Subdesarrollo = Pobreza: esta concepción proviene de autores clásicos, especialmente de Adam Smith, para quien el desarrollo se mide en términos del crecimiento económico siendo la principal causa de éste la división del trabajo. “Los mayores adelantamientos en las facultades o principios productivos del trabajo, y la destreza, pericia y acierto con que éste se aplica y dirige en la sociedad, no parecen efectos de otra causa que de la división del trabajo mismo.”1

Desarrollo = Evolución: en las teorías de Darwin, un darwinismo social que concibe el cambio como una secuencia natural de mutación gradual, uniforme y mecanicista.

Desarrollo = Progreso / Subdesarrollo = Atraso: asocia el desarrollo al avance técnico, producción de tecnología, creación de nuevos métodos, desarrollo científico y modernización.

Desarrollo = Crecimiento / Subdesarrollo = Estancamiento: el núcleo central del desarrollo lo constituye el crecimiento del ingreso, la capacidad para producir y la generación de empleo.

Desarrollo/Modernización

Es un largo proceso histórico que tiene como punto de partida las últimas décadas del siglo XVIII y principios del XIX durante las revoluciones industrial y francesa. La teoría de la modernización concibe el desarrollo en términos dicotómicos: una sociedad tradicional, organizada, en statu quo versus una sociedad moderna, caótica, en desorden. Esta teoría tiene varios representantes y varias definiciones enmarcadas dentro de la dicotomía clásica de la modernización, así como en el proceso de secularización y racionalización de las estructuras sociales.

En este caso, se establecieron tipologías bipolares de acuerdo con rasgos conceptuales antitéticos como homogeneidad versus heterogeneidad (Spencer), sociedades segmentarias versus sociedades complejas (Durkheim), regímenes aristocráticos versus regímenes democráticos (Tocqueville), comunidad versus sociedad (Tonéis), occidente versus oriente (Weber).2 Es decir, aunque hay varios conceptos asociados a la terminología de lo nuevo y lo viejo, lo que los autores pretenden, es señalar esa etapa de la sociedad anterior a los cambios producidos tanto por la revolución industrial
como por la revolución francesa y los resultados posteriores a dicho fenómeno social. Es entonces donde cobra vigencia la lógica del pensamiento e interés de los integrantes de la escuela del estructural – funcionalismo, para quienes el desarrollo es sinónimo de modernidad, además de un proceso lineal que todas las sociedades tradicionales siguen hacia la construcción de la sociedad moderna, la sociedad de occidente, modernidad significa occidente.

Dentro de la teoría de la modernización existen diferentes posiciones teóricas que pueden clasificarse en: funcionalistas y antropológicas, liberales y marxistas o críticas.

a) Teoría funcionalista de la modernización: influenciada por el evolucionismo clásico, define la modernización como un proceso continuo entre dos categorías universales Tradición y Modernidad. Ubica a la sociedad en una especie de pirámide jerárquica ubicando en primer nivel la sociedad tradicional, en un nivel superior la sociedad en transición y en el último o como estado ideal la sociedad moderna. Existe además una división entre quienes afirman que los cambios en una sociedad deben ser endógenos y aquellos que creen deben ser exógenos. Para Talcott Parson, representante de la teoría funcionalista de la modernización, el modelo de sociedad para alcanzar la transición de la sociedad tradicional hacia la moderna debe ser endógeno, es decir, los cambios deben surgir al interior de la estructura de la sociedad, considerada como un sistema cerrado y autosuficiente capaz de lograr los cambios necesarios para llegar al modelo ideal de sociedad desarrollada: “occidente”.

Lerner, al contrario, cree que las sociedades tradicionales alcanzan el nivel de modernización en el momento que exista una interrelación con sociedades más avanzadas, a través de los medios de comunicación que suministren la información acerca del estado de desarrollo de los demás países,
es decir que, las sociedades son abiertas y permeables al contacto con culturas diferentes, por ende, el cambio sólo es posible en la medida en que una sociedad es influenciada tanto por los medios de comunicación como por el contacto directo con culturas foráneas.

Según los indicadores para medir el desarrollo o el proceso de cambio, las teorías funcionalistas de la modernización se ramifican en:

Teoría de la comunicación: (Lerner y Deutsch), interpretación etnocéntrica que pretende que todos los países tradicionales imiten el proceso de cambio social que vivió occidente, siendo el principal eje de cambio el individuo, pues los medios de comunicación influyen directamente en
él para lograr cambios en el sistema de valores y, por tanto, en la sociedad. Según estos autores, la modernización de las sociedades se logra cuando se encuentran en máxima coherencia cuatro índices sociales y económicos fundamentales: urbanización, alfabetización, participación en los medios de comunicación y participación política. El cambio de la sociedad se logra en la medida que existan transformaciones individuales, a través de la movilidad social en términos de Deutsch, ya que el deseo de los hombres influenciados por el desarrollo progresivo de los medios de comunicación motiva el proceso global de cambio en cuanto a residencia y ocupación, relaciones personales, instituciones, roles y formas de comportamiento, aspectos que implican el desarrollo de un sistema de comunicaciones.

Teoría de la diferenciación: (Parsons, Smelser, Schils y Eisenstadt) La sociedad es un organismo que cumple funciones en un tiempo y espacio determinado. Para lograr la transición de la sociedad tradicional a la moderna, se deben afectar directamente las estructuras principales del sistema social. La modernización es entendida, entonces, como el cambio estructural por medio del cual las unidades bien integradas se separan y realizan diferentes actividades o funciones en un nuevo proceso de integración.

Las teorías funcionalistas han construido modelos de sociedades listos para encajarlos en todos los países del mundo, así:

La Sociedad tradicional es un tipo de sociedad que encierra características esenciales como: poca población, la costumbre marca las pautas en el comportamiento, la familia es la base de una sociedad homogénea por la participación activa de sus miembros en los aspectos culturales y vivenciales, la estratificación social es mínima, así como la posibilidad de ascender o cambiar de estrato (movilidad social), el status se otorga según sexo, edad y abolengo, la religión en toda sociedad tradicional es un factor básico para la integración social.

La Sociedad Moderna: En esta etapa de la sociedad han ocurrido cambios significativos que determinan el paso hacia la modernidad: la población es más extensa, se busca el cambio, la innovación, el desarrollo científico y tecnológico, es una sociedad heterogénea donde las costumbres y los valores no desempeñan el papel cohesionante como en la sociedad tradicional, la estratificación social es por clases sociales, la economía es de mercado con criterios y fines establecidos.

La sociedad en Transición: se caracteriza por un dualismo estructural en todos los aspectos, económico, social, político y cultural. Es una etapa de conflictos permanentes por los cambios que implica la transición hacia la modernidad y que algunas veces tratan de solucionarse a
través del nacionalismo, el autoritarismo y gobiernos de élites u otras formas unificadoras.

Interpretaciones antropológicas: se destaca la obra de Robert Redfield, cuya teoría del continuo folk–urbano mantuvo fuerza hasta los años cincuenta. A continuación citamos un párrafo donde se encuentra con claridad la propuesta de Robert Redfield: En Tepoztlan encontramos los elementos estáticos y dinámicos de la teoría de Redfield. Primero éste afirma que en Tepoztlan y en México, existen tres tipos de pueblos: estos restos aborígenes de la minoría sofisticada de la capital representan los dos extremos de la cultura mexicana: el uno de carácter urbano y de origen europeo y el otro indio y tribal. Pero el vasto terreno intermedio es ocupado por personas cuya cultura no es tribal ni cosmopolita. Su sencilla forma de vida natural es el producto de la antigua fusión de las costumbres indias y españolas. Esta división se encuentra también en el plano local, en dos capas psicológicas. Por una parte tenemos los “tontos” que viven a pesar de las revoluciones, en el mismo estado mundo mental, único de la cultura folk. Por otra parte, los “correctos” desarrollan su intelecto que vive en dos mundos, en dos culturas, la ciudadana y la folk y que, por tanto, son inquietos y a menudo desdichados. Esta división en pueblos folk y urbanos es utilizada por Redfield en forma generalizada, como división que afecta a la sociedad internacional de naciones. Por una parte hay pueblos con cultura o “cultura folk” ; por otra, pueblos con “civilización”. 3

En las investigaciones antropológicas de Redfield existen dos tipos de sociedades tradicionales, una considerada como la sociedad arcaica o primitiva y la otra la sociedad campesina. Por sociedad campesina se entiende a partes de totalidades sociales y culturales más amplias y complejas que las sociedades arcaicas. Ellas se diferencian ante todo por los modos de subsistencia y tecnología empleada, por su organización sociopolítica y por sus relaciones con la ciudad. Para Redfield, el cambio surge en la medida en que dicha sociedad está fuertemente influenciada por los procesos de urbanización, tecnología e industrialización y el sistema de valores propios de la sociedad moderna.

c) Teoría del Cambio Científico – Tecnológico: en un análisis de la definición acerca de modernización en la concepción teórica del cambio científico, Puentes señala los elementos nuevos de esta definición de la siguiente manera: a) el acento puesto sobre el carácter indígena del proceso de modernización (implícito en las publicaciones de algunos sociólogos neomarxistas de América Latina), b) el papel de un grupo social previamente desconocido, la intelligentsia, c) el papel “revolucionario” de la educación como un medio para llevar a término las innovaciones científicas y tecnológicas cruciales para la modernización de una sociedad, así como la formación de las actitudes y mentalidades de los hombres modernos. 4

Una exponente de esta teoría es Carlota Solé, para quien el término modernización sustituye la idea de progreso y se entiende como la (rápida y masiva) aplicación de ciencia y tecnología basada en la fuerza motriz de las máquinas a esferas (total o parcialmente) de la vida social (económica, administrativa, educacional, defensiva, etc.), implementada o puesta en práctica por la intelligentsia indígena de la sociedad.

d) Perspectivas liberales de la modernización: se enmarca en la concepción político – ideológica en la cual el capitalismo es la única forma de acceder a la modernidad a través de la economía de mercado y la democracia liberal. Su marco teórico lo sustenta con la teoría funcionalista del
desarrollo en general, es decir, considera una sociedad “modelo” moderna, en este caso sería occidente y una sociedad tradicional que debe imitar y seguir su evolución hacia el camino de una sociedad ideal, la sociedad moderna.

e) Perspectiva marxista o crítica de la modernización: se fundamenta en la interpretación materialista de la historia, donde la interacción hombre – naturaleza para la producción de bienes materiales es esencial y conduce además al desarrollo de las fuerzas productivas, hecho que nos permite identificar determinados períodos de la historia denominados modos de producción y/o organizaciones o formaciones sociales. En este enfoque es parte fundamental la obra de Immanuel Wallerstein el moderno sistema mundial, para quien el sistema mundial es un sistema social autónomo limitado por fronteras y compuesto internamente por varias estructuras sociales y grupos.

En su idea de sistema mundial, Wallerstein identifica dos sistemas mundiales a lo largo de la historia de la humanidad, el primero el del imperio romano, regido y dominado en esencia por el poder militar y político y el segundo el moderno sistema capitalista regido principalmente por un orden económico que en la misma lógica de la división del trabajo, señala tres divisiones según el manejo de la economía así: El centro, la economía mundial que explota al resto del sistema. La periferia,incluye las zonas proveedores de materias primas al centro y son explotadas por éste. Y la semiperiferia constituida por áreas que están entre el centro y la periferia en una serie de dimensiones, tales como la complejidad de las actividades económicas, la fuerza del aparato del Estado o la integridad cultural.

En la interpretación de la sociedad, Marx identifica en el desarrollo de la burguesía la clase moderna que cumple el papel revolucionario y progresista en la época de transición del feudalismo al capitalismo, asociando el término moderno a la sociedad capitalista; sin embargo, la diferencia de este enfoque radica en explicar la idea del desarrollo y el subdesarrollo como las dos caras de la misma moneda o los dos polos de un mismo sistema económico mundial, siendo los movimientos revolucionarios antiimperialistas una condición previa para el desarrollo y la modernización. Es importante aclarar que para Marx, la modernidad como sociedad capitalista tiene que ser superada por un estado superior denominado socialismo, etapa de transición hacia una sociedad perfecta llamada comunismo. Para la interpretación marxista de la historia, en la visión vulgar, el desarrollo es entendido como una secuencia de etapas por las que atraviesa toda sociedad para llegar al punto de máximo desarrollo de las fuerzas productivas y alcanzar el comunismo.

Desarrollo como secuencia de etapas

Concibe el subdesarrollo como una etapa previa e ineludible hacia el desarrollo, propio de esta interpretación es la teoría de los cinco estadios planteada por Rostow:

Sociedad tradicional: La base de su economía necesariamente es la agricultura, su comportamiento y relaciones sociales giran principalmente en torno a la familia y al clan.

Sociedad previa al despegue: Es una condición previa para que la sociedad tradicional alcance un estadio superior, este ciclo se caracteriza por el auge en el comercio dentro y fuera del país, la difusión de las ideas de progreso, el poder político se centraliza y aparecen entidades
bancarias y financieras.

Sociedad en despegue: Señala la diferencia entre la sociedad tradicional y la sociedad desarrollada, en este estadio se amplían las empresas industriales y los servicios, crecen las ciudades así como el incremento en la movilidad geográfica y social de la población.

Madurez de la Sociedad: característica y condición es la producción industrial.

Sociedad de Consumo de masas: En esta etapa del desarrollo se incrementa el nivel de vida tanto en términos de salud como de seguridad social y educación.

Rostow expresa de la siguiente manera su concepción sobre la evolución económica del capitalismo: Una sociedad tradicional inicia su modernización con un periodo de transición, el cual se crean las condiciones previas para el impulso inicial, en respuesta, generalmente, a la intrusión de una potencia extranjera, coincidiendo con ciertas fuerzas nacionales que contribuyen a la modernización; el propio impulso inicial; la marcha hacia la madurez que, por lo general, abarca aproximadamente la vida de dos generaciones más; y luego, por último, si el aumento del ingreso ha logrado igualar la difusión de la maestría técnica (lo que no es necesario de inmediato), la desviación de la economía en plena madurez hacia el abastecimiento de bienes y servicios duraderos de consumo (así como el Estado Benefactor) para su creciente población urbana y, posteriormente, a la suburbana.5

Precisa también que todas las sociedad desarrolladas en un momento determinado de su historia vivieron lo que las sociedades subdesarrolladas están viviendo, por lo tanto no hay nada de qué preocuparse, la naturaleza de la sociedad nos conducirá por sí misma al trance, al cambio, a la moderna sociedad industrial, hacia el modelo de Europa y Japón que viven el estado ideal de la sociedad. Según Antonio García: Lo esencial del modelo rostowiano es su interpretación del subdesarrollo como la existencia de estadios históricos por los que atraviesan, necesariamente, todos los países del mundo... y que define el desarrollo como un simple efecto de unos procesos naturales o de unas políticas convencionales que tienden a elevar los niveles de ahorro, inversión, productividad y producto por habitante, sin cambios profundos y sin necesidad de alterar las relaciones de dominación y dependencia. El desarrollo es, en sí mismo, intrínsecamente, enfocado en términos formales, un cambio y un tránsito de un estadio histórico a otro. El núcleo de la teoría es que el problema operacional más importante en los países subdesarrollados es el de escasa disponibilidad absoluta de recursos de ahorro, inversión y tecnología, pudiendo acelerarse el despegue –en el sentido rostowiano- por medio de transferencias convencionales y misionales desde la nación metropolitana, o mediante la elevación de los niveles de ahorro.6

Entonces, los problemas del desarrollo fueron asimilados como estadios y etapas dentro de sociedades duales, llegándose a homologar el concepto de desarrollo a crecimiento económico. Con ello sentaron las bases para definir una teoría, a decir de Antonio García, formalista del desarrollo. Teoría considerada, al mismo tiempo, parte de una estrategia para el progreso, sintetizada en la necesidad de construir una cortina de humo teórica, política y cultura que frene los intentos de cambio social antiimperialistas y nacionalistas en América Latina.

Desarrollo como crecimiento

Mide el desarrollo en términos de ingreso por habitante y de crecimiento demográfico. El objetivo es la producción, acumulación y ocupación de las personas, su mayor preocupación es la crisis por el desempleo y el estancamiento económico, su orientación para superar la crisis es la motivación hacia la inversión de capital y la disposición del Estado para mejorar las condiciones del capitalismo. Arthur Lewis explica el desarrollo en términos de crecimiento económico así: nuestro tema es el crecimiento y no la distribución. Es posible que crezca la producción y, sin embargo, que la masa del pueblo se empobrezca... nuestra preocupación principal no es el consumo sino la producción.7

De acuerdo a la interpretación de Lewis en las sociedades subdesarrolladas existen dos formas de economía diferentes pero interrelacionadas, una capitalista y otra de subsistencia, en el primer caso los capitalistas usan capital reproducible y el segundo, al contrario, no posee capital reproducible. La solución al problema del subdesarrollo es la transición de la comunidad de subsistencia hacia la sociedad capitalista a través de una industrialización que motive población que se encuentra en el nivel de subsistencia a ser asalariados y lograr cierta movilidad social gracias al incremento de los salarios. Una síntesis del modelo de desarrollo de Lewis puede definirse en los siguientes términos:

• El desarrollo solo se consigue con inversión. Es necesario invertir capital en el sector capitalista para que pueda ofrecer salarios atractivos para la población del sector de subsistencia.

• La inversión tiene una sola fuente que es el ahorro.

• El ahorro, a su vez, tiene una sola fuente que es la plusvalía. Los sectores de la población cuyos ingresos están constituidos por salarios no tienen posibilidad real de ahorrar. Por lo anterior, cuando se piensa en ahorro se está pensando en una parte pequeña de la población, aproximadamente 10% que invierte capital y obtiene utilidades.

• Cuanto mayor sea el peso de la plusvalía en el Ingreso Nacional, mayor será el ahorro, mayor la inversión y, por tanto, mayor el desarrollo.

• Luego el desarrollo solo llegará en la medida en que se instale el capitalismo.

En esta perspectiva del desarrollo como crecimiento, pero desde un punto de vista marxista, se ubica el economista Paul Baran para quien Solo el progreso y la guía de los países adelantados por el camino de una democracia socialista, terminará con los incalculables sufrimientos a que ha estado condenada hasta ahora la humanidad.8 . Las condiciones para que los países subdesarrollados logren el estado de desarrollo deseado son: la producción agrícola, propagación de la división del trabajo y acumulación de capital en manos de los mercaderes y campesinos ricos. Para Baran las causas del subdesarrollo se encuentran en el seno mismo de los países desarrollados.

Desarrollo como proceso de cambio estructural global

Existen dos enfoques teóricos:

El enfoque dialéctico: Su análisis e interpretación se realiza desde el punto de vista dialéctico materialista. La condición de atraso no es ajena a la condición de desarrollo de otros países, por el contrario, el nivel alcanzado por éstos fue por medio de la explotación y sumisión de los países subdesarrollados; este proceso se constituye en las dos caras de la misma moneda. En consecuencia, el desarrollo es un proceso de cambio que garantiza un incremento sostenido de la riqueza material y espiritual de la sociedad:

El desarrollo es el avance de las fuerzas productivas hacia la plena satisfacción de las necesidades materiales, sociales y espirituales del hombre sobre la base de la elevación de la productividad de la fuerza de trabajo, aunque en este avance se presentan esporádicos retrocesos, que no contradicen el movimiento dialéctico del hombre y la sociedad de lo inferior a los superior. En las sociedades divididas en clases antagónicas este avance genera contradicciones antagónicas que se resuelven por el paso revolucionario a la etapa social superior, hasta llegar a una sociedad de clases no antagónicas en donde las contradicciones son no antagónicas, esto es, se resuelven por medio de la cooperación, facilitándose el ascenso del hombre hacia el pleno humanismo, mediante la paz y la democracia.9

En esta interpretación, las clases sociales juegan un papel preponderante en la perspectiva revolucionaria hacia la evolución de la nueva sociedad: el socialismo. El análisis del desarrollo dialéctico tiene en cuenta tres factores que inciden en el proceso de cambio: a) contradicción entre el hombre y la naturaleza. b) contradicción entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción y c) contradicción entre la base económica nueva y la futura superestructura.

Enfoque estructuralista: Su principal exponente en América Latina es la CEPAL. Concibe el desarrollo bajo la óptica del cambio estructural global. Al igual que el enfoque dialéctico – materialista, presentan el desarrollo y subdesarrollo como dos caras de la misma moneda, es decir,
uno en condición del otro. Este proceso histórico es simultáneo y condicionado, su expresión geográfica se puede observar según sus interpretaciones en la existencia de un dualismo como consecuencia de la división del mundo entre los llamados centros: sociedades avanzadas, industrializadas y desarrolladas y las periferias: sociedades atrasadas, pobres, dependientes. El desarrollo para las sociedades atrasadas se logra cuando se den las reformas estructurales en el sistema, para dicho suceso, el Estado debe ser el gestor fundamental en cuanto la orientación, promoción y planificación del desarrollo junto con la participación política y cultural de los diferentes grupos y movimientos sociales.

Paradigmas teóricos del pensamiento en América Latina

El pensamiento social teórico latinoamericano experimentó tres etapas importantes durante el siglo XX. La primera abarca desde la segunda mitad del siglo XIX hasta antes de la Segunda Guerra Mundial, el pensamiento de entonces fue predominantemente positivista con importantes rasgos autóctonos. La segunda etapa va desde la Segunda Guerra Mundial hasta finales de la década de los setenta, se resalta cierta autonomía lograda por el pensamiento latinoamericano y sus distintas corrientes teóricas. Por último, en la etapa ubicada desde 1980 hasta 1990 el pensamiento latinoamericano sufre un retroceso por cuanto se impone el pensamiento conservador neoliberal, desplazando al pensamiento crítico y sus corrientes teóricas, desvirtuando además el análisis, comprensión, explicación y elaboración de propuestas de transformación histórica para América Latina.

En este último período y hasta nuestros tiempos, contrario a lo sucedido a principios del siglo XX dentro de los campos académicos y científicos, resurge un eurocentrismo y norteamericanismo renovado con pretensiones de “epistemología global” que considera innecesario el esfuerzo por la elaboración de categorías e hipótesis propias con capacidad interpretativa y transformadora.

A partir de entonces, las teorías interpretativas de la historia latinoamericana son predominantemente las impuestas por los centros intelectuales hegemónicos del capitalismo central, ideas como: "tercera vía", "democracia" o "gobernabilidad", "choque de civilizaciones" y "trayectorias laborales" se presentan en la academia como las nuevas rutas para la investigación, según claro está, los cánones de dichos centros hegemónicos. El positivismo de América Latina tuvo una expresión diferente a la matriz europea derivada de Comte y Spencer, al respecto afirma Pablo Guadarrama:

La evolución del positivismo siguió en sentido general caminos divergentes en Europa y en América Latina, puesto que aquí, donde las transformaciones burguesas estaban lejos de haber obtenido su coronación y, más bien, constituían un imperativo histórico, el positivismo debía desempeñar en consecuencia, una función social progresista.10

El arielismo, filosofía uruguaya que surgió a principios del siglo XX tiene como autor al pensador Uruguayo José Enrique Rodó, quien a pesar de ser influenciado por el positivismo norteamericano, criticó la imposición de los valores y costumbres norteamericanas en la sociedad latinoamericana.

Más adelante, durante las crisis económicas de los años sesenta y setenta, la expansión de la industrialización y modernización de nuestro continente, se desarrollaron teorías interpretativas como la de la modernización y cambio social (Germani), la estructuralista (CEPAL), de la dependencia (Gunder Frank, Celso Furtado) que evidencian la complejidad de la realidad latinoamericana, siendo el método empleado el que marca la especificidad de cada una de las corrientes del pensamiento. Durante la época de los cincuenta, sesenta y setenta se consolidó en América Latina: el estructuralismo, el funcionalismo y el marxismo, así como diversas expresiones como la teoría de la modernización, la teoría de la marginalidad social, el dualismo estructural y la teoría de la dependencia con sus tres variantes, marxista, no marxista y reformista. De esta manera: los enfoques y modelos de desarrollo para América Latina varían según la adopción teórica y se ramifican en diferentes escuelas o posiciones asociadas al pensamiento de la CEPAL, el estructuralismo, el marxismo ortodoxo, la modernización y/o a la llamada teoría de la dependencia, teniendo siempre como referente las concepciones clásicas más difundidas sobre el desarrollo, entendido éste como crecimiento, sucesión de etapas o cambio social radical en términos dialécticos.11

Teoría de la modernización

La teoría del desarrollo como modernización se expresa en América Latina a partir de los años sesenta del siglo XX, el representante de esta corriente es Gino Germani, intelectual de origen italiano radicado en Argentina autor de “La sociología en la América Latina (1964)”, “Economía y sociedad en una época de transición (1968)” y "Sociología de la modernización (1969)”, para quien lo más importante es la descripción e interpretación del cambio y el desarrollo de las sociedades latinoamericanas en términos de la sociedad tradicional en transición.

Nuestra época es esencialmente una época de transición... Lo típico de la transición, la coexistencia de formas sociales que pertenecen a diferentes épocas, imprime un carácter particularmente conflictivo al proceso que es inevitablemente vivido como crisis, pues implica una continua ruptura con el pasa, un desgarramiento que no solo tiende a dividir a personas y grupos, sino que penetra en la conciencia individual, en la que también llegan a coexistir actitudes, ideas, valores pertenecientes a diferentes etapas de la transición... su impacto implica además cambios sustanciales en las formas del pensar, del sentir y de comportarse de la gente; es decir implica una profunda transformación en la estructura de la personalidad12

El desarrollo debe ser analizado como el proceso de transición global que abarca:

Desarrollo económico: Transformación estructural en la economía caracterizada por el empleo de energía de alto potencial y el uso mayor de tecnología avanzada; diversificación de la producción, industrialización de la economía, incremento en las inversiones, independencia del comercio exterior.

Modernización social: Transformación en las relaciones sociales; migración del campo hacia la ciudad (urbanización), disminución de las tasas de mortalidad y natalidad; en general, cambios en la estructura social desde las relaciones familiares hasta cambio en la composición y formación de instituciones.

Modernización Política: Transformación en las relaciones de poder, las sociedades deben organizar el estado en el sentido weberiano, es decir, la organización racional del estado e incremento de la población en la participación política.

Es importante destacar que la teoría de la acción social se convierte en el soporte fundamental de este tipo de interpretación, ya que la construcción funcionalista de la sociedad considera al individuo como un sujeto productor de un hecho social. Así mismo, se pueden identificar tres variantes de dicha teoría:

Corriente del poder: de Max Weber y se prolonga en Lenski, Aron y Mills.

Corriente de la problemática del estatus: su origen se encuentra en Parsons y Schumpeter y continúa con Warner, Barber, Tumin y Wesolowski.

Corriente del conflicto social: con Darhendorf continuando con Touraine, Buchley y Galbrait

Según la teoría modernización, América Latina atravesó por cuatro etapas fundamentales así:

1. La sociedad tradicional: época del descubrimiento, conquista y colonización del continente americano.

2. El derrumbe de la sociedad tradicional: época de las revoluciones francesas y americanas.

3. La sociedad dual: reconocida a partir de la revolución industrial y el auge de la ideología liberal.

4. La última etapa corresponde a la segunda guerra mundial, a la crisis de 1930 y a la influencia de diversas ideologías como el marxismo, el nacionalismo, el fascismo entre otras.

De tal manera, la transición y el cambio de todas las sociedades tradicionales avanzarán inexorablemente hacia el paradigma de la plenitud económica, asumiendo además los símbolos de las sociedades modernas industriales, sin tener en cuenta que mientras no cambien dicha concepción, el destino de los países latinoamericanos estará siempre determinado por el acontecer histórico de las sociedades avanzadas de occidente.

Esta concepción desarrollista tiene una debilidad esencial y es que no fundamenta teórica ni metodológicamente el proceso causal y circunstancial en virtud del cual se genera la diferenciación entre países industriales desarrollados y países tradicionales subdesarrollados. En el plano teórico, este enfoque presenta una reconstrucción ahistórica de la realidad latinoamericana en cuanto se asume como un reflejo del pasado histórico de los países capitalistas desarrollados.

El dualismo estructural

Enmarcada dentro de la concepción universal del desarrollo como modernización, en América Latina se inicia en el siglo XIX, formulada inicialmente por las elites liberales de entonces, sin embargo, el principal difusor en el siglo XX es Jacques Lambert con su obra "América Latina estructuras sociales e instituciones políticas”.

Parte de identificar en las sociedades latinoamericanas la existencia de dos subsistemas poco compatibles: por un lado existe un sector evolucionado, con adaptabilidad al cambio, y por otro un sector arcaico, que queda al margen de las transformaciones, conservando los rasgos culturales que el primero abandona. Las sociedades constituyen espacios económicos que, desde la perspectiva de acumulación de capital y de la dominación política, son verdaderas prolongaciones de los territorios extranjeros, esta acumulación permite que se formen los denominados “enclaves” económicos que concentran en sí los frutos del progreso técnico.

Los intérpretes del dualismo estructural caracterizan la sociedad arcaica por un tipo de relaciones esencialmente familiares y personales, con instituciones tradicionales y una estratificación social rígida que defiende el status quo. En la sociedad moderna, las relaciones sociales son interpersonales y se constituyen en el sentido Weberiano de racionalidad y utilidad, así como existen instituciones funcionales, las normas y valores de dicha sociedad están orientados hacia el cambio y el progreso.

La idea de desarrollo en este enfoque, consiste en lograr un máximo desplazamiento de las sociedades arcaicas hacia la sociedad modernizante, permitiendo que el sistema capitalista transforme las relaciones económicas y sociales atrasadas y genere al mismo tiempo una estructura totalmente capitalista, ya que hay dualidad estructural en la medida que existen en las sociedades subdesarrolladas estructuras capitalistas y no capitalistas que coexisten entre sí y que se conectan a través de sus relaciones con la metrópoli. Para Lambert, las causas del atraso y el subdesarrollo de América Latina se encuentran en la pervivencia de estructuras tradicionales y arcaicas que los generan y reproducen, al respecto afirma: el inmovilismo de sus estructuras caducas ha sido la causa de que la América Latina haya visto su evolución económica y social disociada de la de Estados Unidos y Europa Occidental.13

En México, Brasil y Argentina se adoptó la iniciativa de este movimiento hacia 1930 año en el que se inició la fase de industrialización por sustitución de importaciones, sin embargo, el resultado de este proceso fue la acumulación de capital hacia las actividades industriales en detrimento de la agricultura, minería y los servicios tradicionales.

El Marxismo

Surgió en América Latina como reacción a las interpretaciones funcionalistas del desarrollo, en oposición a aquellas teorías que pretendían defender el statu quo de la sociedad. Existen alrededor de la teoría marxista general, varias tendencias o expresiones que aparecieron de acuerdo a los procesos históricos universales, como por ejemplo los trostkistas, maoístas, leninistas, castristas, etc.

Surgió en América Latina como reacción a las interpretaciones funcionalistas del desarrollo, en oposición a aquellas teorías que pretendían defender el statu quo de la sociedad. Existen alrededor de la teoría marxista general, varias tendencias o expresiones que aparecieron de acuerdo a los procesos históricos universales, como por ejemplo los trostkistas, maoístas, leninistas, castristas, etc.

No significa reconocimiento acrítico de los resultados de a investigación marciana, ni “fe” en tal o cual tesis, ni interpretación de una escritura “sagrada”. En cuestión de marxismo la ortodoxia se refiere exclusivamente al método. Esta ortodoxia es la convicción científica de que en el marxismo dialéctico se ha descubierto el método de investigación correcto; que ese método no puede continuarse, ampliarse o profundizarse más que en el sentido de sus fundadores.14

Este tipo de dogmatismo sustituyó mecánicamente la realidad histórica por el cuerpo de ideas, conceptos e hipótesis; sustituyeron el “hecho concreto por el concepto abstracto”. La línea ideológica de los partidos comunistas después de la Segunda Guerra Mundial, retorna hacia el marxismo estalinista, es decir, hacia una concepción mecanicista y reaccionaria que enfatiza en la Teoría de las Etapas, la historia es una sucesión lineal de modos de producción de las sociedades humanas: esclavismo, feudalismo, capitalismo y socialismo.

El marxismo ortodoxo (vulgar) se basa en los elementos teóricos fundamentales del marxismo- leninismo que se identifica con la producción teórica y la práctica política de la entonces Unión Soviética. Los autores latinoamericanos seguidores de esta corriente tienen en cuenta “las formulaciones de Lenin sobre la sociedad rusa y sus condiciones para emprender la revolución en una época en la cual el capitalismo ha llegado a su fase imperialista. Dichas formulaciones se resumen en las siguientes tesis:

La tesis del eslabón más débil: El proceso revolucionario se desencadena más fácilmente donde el capitalismo es más débil, por ejemplo en Rusia.

La tesis de la revolución ininterrumpida: Bajo el liderazgo del proletariado, la revolución pasa de una fase burguesa a una fase socialista: para justificar la realización de la revolución socialista sin haberse realizado previamente una revolución burguesa.

La tesis de la alianza entre los campesinos y el proletariado: revolución debe movilizar a la gran masa campesina bajo el liderazgo del proletariado, dicha alianza tiene como objetivo garantizar la liberación de los latifundistas.

La tesis del partido de revolucionarios profesionales como vanguardia del proletariado: Ya que el proletariado no puede por sí mismo alcanzar la conciencia política revolucionaria, ésta sólo le puede ser aportada por el partido político formado por revolucionarios profesionales que dominan la ciencia y la cultura. En el poder, el partido revolucionario debe desempeñar las funciones dirigentes en la economía, la política y la sociedad para movilizar todas las fuerzas hacia el desarrollo socialista.

Los marxistas de América Latina adoptan en gran parte la justificación de Lenin sobre la revolución socialista, justificación que se hace más evidente con la experiencia particular de la revolución cubana. En cuanto al diagnóstico sobre el atraso y la estrategia para superarlo el marxismo ortodoxo plantea los siguientes aspectos:

• Su concepción es evolucionista y por lo tanto las sociedades deben primero construir el socialismo y después el comunismo.

• Latinoamérica se encuentra en un proceso de transición del feudalismo hacia el capitalismo, por lo tanto es necesario acelerar las condiciones para que el sistema capitalista entre en crisis y “cave su propia tumba”.

• Es necesario lograr la alianza con la burguesía industrial en ascenso dadas las condiciones de la estructura económica en la cual existe aún el sector feudal, el sector capitalista y el imperialista o transnacional.

• La clase explotada se clasifica en: campesinos, obreros, proletarios y pequeño burgueses. La clase explotadora es principalmente la burguesía imperialista, los terratenientes y la oligarquía.

• Existe una alianza entre el imperialismo y los terratenientes latinoamericanos.

• Es necesario impulsar una reforma agraria y promover el cambio en compañía de la burguesía local

La teoría de la CEPAL

La Comisión Económica para América Latina (CEPAL), institución dependiente de la ONU, fue fundada en 1948 bajo la figura de Raúl Prebisch con el objetivo de trazar el camino hacia el desarrollo y la industrialización de los países latinoamericanos. Con esta concepción, se inicia un importante proceso de elaboración de pensamiento propio que trata de comprender, explicar e interpretar la realidad propia del continente. En torno a la CEPAL se construyen las primeras interpretaciones del desarrollo y subdesarrollo en América Latina, aglutinando en su seno a la primera generación de científicos sociales latinoamericanos entre los que se destacan: José Medina Echavarría, Enzo Faletto, Fernando Cardoso, Celso Furtado, Adolfo Gutiérrez, Florestán Fernández, Oswaldo Sunkel, Aníbal Pinto, entre otros, y quienes tienen una fuerte convicción en la posibilidad de conseguir la autonomía del capitalismo latinoamericano mediante la intervención estatal, la sustitución de importaciones y el fortalecimiento de los mercados internos con ayuda tecnológica. Para lograr este fin, las sociedades subdesarrolladas deberán impulsar sindicatos fuertes, salarios reales con poder adquisitivo de compra, burguesías fuertes, y, articulación de los sectores productivos con los agrícolas.

Su concepción inicial acerca del problema del subdesarrollo en América Latina es entendida en los siguientes términos: la concepción inicial, postula que la economía mundial está compuesta por un centro y una periferia cuyas estructuras productivas difieren enormemente. A pesar de ello, ambos polos se condicionan recíprocamente formando un conjunto donde cada uno de ellos representa una de las caras de la misma moneda. Mientras la estructura productiva de la periferia es especializada y heterogénea, el centro es diversificado y homogéneo. Ello produce una dinámica con el inicial “modelo de desarrollo hacia fuera” y se concreta en el llamado deterioro de los términos de intercambio.15

Esta corriente es considerada de corte estructuralista, su propuesta central consiste en el “desarrollo hacia adentro” o “desarrollo endógeno” y en la reducción de la dependencia externa, tesis que se confronta con la teoría tradicional del comercio exterior de David Ricardo. Esta tesis sostiene que la división internacional del trabajo especializó a los países latinoamericanos en la producción y abastecimiento de materias primas y alimentos para los países avanzados. Como respuesta a este esquema de división internacional del trabajo, la CEPAL plantea como objetivo principal la industrialización latinoamericana a través de la diversificación en ramas, sectores y áreas productivas, y la clara intervención estatal mediante la planificación de políticas agresivas y dinámicas de sustitución de importaciones para estimular el mercado interno.

Sin embargo, las tesis autonomistas de la CEPAL entran en crisis después del resultado de la aplicación de las políticas desarrollistas en los sesenta y setenta, pues no se logró en ningún momento la anhelada autonomía capitalista, al respecto Agustín Cueva afirma: El añorado desarrollo nacional autónomo no fue, en efecto, más que una quimera. La economía latinoamericana no logró desarrollar un mecanismo autónomo de acumulación, puesto que ésta siguió dependiendo en última instancia de la dinámica del sector primario exportador y de sus avatares en el mercado internacional.16

Teoría de la dependencia

Surge en los años sesenta en el Brasil, el contexto histórico se remonta al golpe militar que derrocó al gobierno constitucionalista de Joao Goulart en 1964, consolidándose más adelante en Chile pues el triunfo del movimiento popular Unidad Democrática en 1970 propició condiciones favorables
para su desarrollo, constituyéndose en uno de los principales avances teóricos del pensamiento latinoamericano. Esta concepción está íntimamente relacionada con la teoría marxista, al respecto Fornet afirma:

...El planteamiento de la teoría de la dependencia en la nueva ciencia social latinoamericana no se formula como una alternativa ante la teoría marxista – leninista del imperialismo. Se concibe más bien en términos de una visión complementaria y enriquecedora de la marxista, cuya fundamentación específica se debe a la peculiar situación histórica del subcontinente. De aquí que -para resaltar ahora sólo este aspecto- el desarrollo de la teoría de la dependencia signifique al mismo tiempo desarrollo del marxismo como componente esencial de una teoría latinoamericana de la liberación.17

Esta cita nos ofrece una visión acerca del origen de la teoría de la dependencia, por una parte surge como continuación de la teoría de la CEPAL con autores como Cardoso, Faletto y Singer. Por otra parte, la referida a la Teoría Marxista de la Dependencia.

En la Teoría Marxista de la Dependencia influyeron los siguientes factores teórico – políticos para su formación: El análisis de Marx y Engels sobre la cuestión colonial, la teoría del imperialismo y sus alcances sobre la cuestión colonial en los escritos de Rosa Luxemburg, Hilferding y Lenin, la aplicación del pensamiento maoísta y la experiencia de la revolución socialista China, además de la obra de Paul Baran sobre el problema del subdesarrollo y el debate de intelectuales latinoamericanos identificados con la revolución cubana entre el marxismo ortodoxo y la estructura cepalina. Existen varios representantes de esta teoría que si bien hablan de dependencia, lo que los distingue es el papel de predominio o subordinación que ocupa el concepto de dependencia dentro del aporte teórico – conceptual y según la cual se los puede ubicar dentro de los siguientes criterios, según con Gabriel Palma18:

• Gunder Frank y la escuela del CESO en Chile. Aquí figuran Dos Santos, Marini, Caputo y Pizarro, además de otros autores como Hinkelammert, del Centro de Estudios de la Realidad Nacional de la Universidad Católica de Chile. El denominador común de este grupo radica en el intento por elaborar una teoría del subdesarrollo.

• Investigadores asociados a la CEPAL como Sunkel y Furtado, quienes se caracterizan por analizar y criticar los obstáculos que se interponen al desarrollo.

• Por último, los autores que se concentran en el análisis de las situaciones concretas de dependencia, en las formas cómo se desarrollan éstas en tanto “formas específicas en las que la economía y la política de las naciones periféricas se articulan con las de las naciones desarrolladas.

La propuesta de Theotonio Dos Santos ubica la situación de la dependencia en un orden global específico que emerge del desarrollo histórico de las formaciones sociales capitalistas con sus leyes inherentes: desarrollo desigual y combinado.

La dependencia es una situación donde la economía de cierto grupo de países está condicionada por el desarrollo y expansión de otra economía, a la cual se somete aquélla. La relación de interdependencia establecida por dos o más economías, y por éstas y el comercio mundial, adopta la forma de dependencia cuando algunos países (los dominantes) pueden expandirse y autoimpulsarse, en tanto que otros (los dependientes) sólo pueden hacerlo como reflejo de esa expansión, que puede influir positiva y/o negativamente en su desarrollo inmediato. De cualquier manera la situación básica de dependencia lleva a los países dependientes a una situación global que los mantiene atrasados y bajo la explotación de los países dominantes19.

En este sentido, nuestra condición de desarrollo está condicionada por relaciones internacionales que permiten el progreso, avance, industrialización o desarrollo de algunos países, y, el atraso, la dominación, la dependencia y el subdesarrollo de otros.

Para André Gunder Frank la dependencia no debe ni puede considerarse como una relación generalmente externa impuesta a todos los latinoamericanos desde fuera y contra su voluntad, sino que la dependencia es igualmente una condición interna e integral de la sociedad latinoamericana, que determina a la burguesía dominante en Latinoamérica, pero a la vez es consciente y gustosamente aceptada por ella. Si la dependencia fuera solamente externa podría argumentarse que la burguesía nacional tiene condiciones objetivas para ofrecer una salida nacionalista o autónoma del subdesarrollo. Pero esta salida no existe –según nuestro argumento- precisamente porque la dependencia es integral y hace que la propia burguesía sea dependiente.20

Identifica en su obra tres contradicciones internas fundamentales que dan origen al “desarrollo del subdesarrollo”, estas contradicciones son: expropiación – apropiación del excedente económico, polarización metrópoli – satélite y la contradicción de la continuidad del cambio; contradicciones que generan subdesarrollo en las periferias “explotadas” y producen al mismo tiempo desarrollo en los centros metropolitanos “explotadores”.

En el enfoque estructuralista de Furtado, se observa una tendencia hacia el estancamiento económico de América Latina cuando afirma: En el caso más general, la declinación en la eficiencia económica provoca directamente el estancamiento económico

De acuerdo a estas interpretaciones sobre la dependencia, podemos deducir que su objeto de estudio es la formación económico – social latinoamericana a partir de su integración subordinada a la economía capitalista mundial. El marco teórico de la teoría de la dependencia es el marxismo como ya lo hemos argumentado basados en la concepción de Fornet, partiendo de la teoría del valor – trabajo de Marx y otras nociones como ganancia, renta de la tierra y plusvalía.

La teoría Marxista de la Dependencia parte de la circulación mundial del capital, del ciclo del capital dinero y el capital mercantil para, abordar la esfera de la producción interna de los países dependientes y, en seguida, plantear el problema de la formación de su propias esferas de circulación y realización en el plano de la economía interna 21. Su aporte teórico al pensamiento latinoamericano además de su originalidad, se destaca por el estudio adelantado en temas, fenómenos y problemáticas como el desempleo, la marginalidad social, el agotamiento de las dictaduras, el surgimiento de la etapa democrática y el advenimiento del neoliberalismo. El hecho de abordar la realidad objetiva en cuestiones específicas como la transferencia del valor, la superexplotación del trabajo, los problemas de realización y los mercados internos, el intercambio desigual, la estructura de clase y el poder del Estado, le imprimen el sello de originalidad e interés por interpretar y proponer desde América Latina para América Latina.

Bibliografía

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Citas

1- SMITH, Adam. La riqueza de las naciones. Biblioteca de economía, ORBIS. Barcelona, 1985, tomo 8. Pág. 48.

2- PUENTES, Jairo. Sociología, modernidad y desarrollo. Ed. Universidad de Nariño. Pasto, 2003, Pág. 85.

3- MARSAL, Juan. Dependencia e independencia. Las alternativas de la sociología latinoamericana en el siglo XX.
Centro de investigaciones sociales. Madrid, 1979, Pág. 55.

4- PUENTES, Jairo. Sociología, modernidad y desarrollo. Ed. Universidad de Nariño. Pasto, 2003, Pág. 94.

5- ROSTOW, Walt. Las etapas del crecimiento económico, un manifiesto no comunista. Fondo de Cultura Económica. México. 1974, Pág. 25

6- GARCIA, Antonio. Atraso y dependencia en América Latina. Hacia una teoría latinoamericana del desarrollo. El Ateneo. Bogotá, 1972. Pág. 29

7- LEWIS, Arthur. Teoría del desarrollo económico. Fondo de Cultura Económica. México, 1971. Pág. 9.

8- BARAN, Paul. Economía política del crecimiento. Instituto cubano del libro. La Habana, 1971. Pág. 11.

9- SILVA COLMENARES, Julio. Tras la máscara del subdesarrollo: dependencia y monopolios. Carlos Valencia
Editores. Bogotá, 1983. Pág. 80.

10- GUADARRAMA, Pablo. El pensamiento filosófico de Enrique José Varona. Editorial ciencias sociales. La Habana. 1986, Pág. 24

11- PUENTES, Jairo. Sociología, modernidad y desarrollo. Ed. Universidad de Nariño. Pasto, 2003, Pág. 108.

12- GERMANI, Gino. Política y sociedad en una época de transición. Paidos. Argentina 1971, Pág. 89.

13- LAMBERT, Jacques. América Latina, estructuras sociales e instituciones políticas. Ariel. Barcelona, 1970. Pág. 35

14- LUCKAS, György. Historia y conciencia de clase. Grijalbo. México, 1969. Pág. 2

15- PUENTES, Jairo. Sociología, modernidad y desarrollo. Ed. Universidad de Nariño. Pasto, 2003, Pág. 108

16- CUEVA, Agustin. El desarrollo del capitalismo en América Latina. México 1983. Siglo XXI. Pág.193.

17- FORNET Betancourt, Raúl. Transformación del marxismo, historia del marxismo en América Latina. México 2001. Plaza & Valdés. Pág. 227.

18- PALMA, Gabriel. Dependencia y desarrollo una visión crítica. Fondo de Cultura Económica. México, 1987. Pág. 49

19- DOS SANTOS, Theotonio. Dependencia y cambio social. Amorrout. Buenos Aires, 1974. Pág. 42.

20- GUNDER FRANK, Andre. Capitalismo y subdesarrollo en América Latina. Siglo XXI. Buenos Aires, 1974. Pág.13

21- MARINI, Ruy Mauro. Plusvalía extraordinaria y acumulación de capital. Cuadernos Políticos No. 20. México 1979. Pág. 56.

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