Conclusion

Como conclusión, desde el punto de vista de los países menos desarrollados, podemos afirmar lo siguiente: al final del oscuro túnel que es el subdesarrollo, existe una tenue luz, que nos dice que otro futuro es posible, que se puede salir del abismo.

Por eso, el análisis y estudio sobre la problemática del subdesarrollo y las posibilidades, para salir de la pobreza, de afianzar este cambio de relación entre los precios de los importados y de los exportados, es fundamental. Sin él, sería difícil e improbable que se pueda acometer sobre una realidad totalmente opuesta.

En nuestro trabajo aquí desarrollado, hemos visto muchos claroscuros que persisten y han subsistido durante años, sobre todo los últimos tres lustros analizados, que vienen perjudicando a los pobladores de estas naciones. A estas graves deficiencias, que azotan y frenan el crecimiento, se las debe atacar, eliminar y fumigar en breve, para dar el cambio en la estructura económica, social, política e institucional de cada país en particular.

Nosotros, con el trabajo realizado, hemos comprendido que las posibilidades existen, lo que falta es el compromiso y el coraje para abordarlas. A carácter de esto, creemos que las estrategias plasmadas en la segunda parte del trabajo, son de esencial inclusión en un intento por modernizar a los menos desarrollados. Porque, éstas, darían el giro necesario en las estructuras económicas de cada nación.

Es que, sin más, creemos que los cambios en las bases solo se logran modificando a los pilares que sustentan esa estructura, sin descuidar ninguna pata de la mesa. Porque, sino, flaquearía por uno de sus lados y al breve tiempo terminaría cediendo, con el fracaso que conlleva y el trastorno de la vuelta a cero, a volver a empezar.

Con el acometido realizado, la preparación e investigación del trabajo, nos corresponde afirmar que el análisis de la naturaleza estructural de éstos países, los menos favorecidos, menos desarrollados, pasa a tener una importancia primordial para comprender las causas que han llevado al atraso económico, cultural y político. En este sentido, vemos que la abultada deuda externa es uno de los principales frenos, o limitaciones, que impiden manejarse libremente en el mercado internacional al subdesarrollo en general.

Además, la gran dificultad que conlleva, hoy en día, la ausencia de los créditos internacionales, por la crisis reinante denominada subprime, perjudica aún más. Pues, como dijimos en la primera parte, el financiamiento externo es clave para subsanar la falta de ahorro interno. Entonces, como corolario, debemos anotar que el aumento del ahorro interno, tanto privado como público, son fundamentales para cruzar el puente hacía el desarrollo y, una vez ahí, no volver jamás a este lado del río.

Finalizando, solo nos queda por decir que, si bien la oportunidad existe y no hay que aprovecharla por nada del mundo, es de claro conocimiento que solo se la acudirá si se hacen fuertes las instituciones, los partidos políticos dejan de cambiar de ideas una vez en el gobierno, si se abandonan las medidas de política económica por problemas coyunturales, si no se planifica con prospectiva, si la corrupción sigue tan fuerte, etc.

Estas, son cuestiones que se deberían dejar de lado, por cuestiones mucho más importantes. Pues, la corrupción no solo es un problema ético, sino también es una dificultad que hace que la asignación de los recursos a nivel nacional sea totalmente deficiente.

En fin, América Latina tiene, con el aumento desproporcionado de los precios de las materias primas, una oportunidad única, que debe aprovechar, sin vacilar. Pero, con cuidado y planificando a niveles que hagan realidad el sueño del buen gobierno, de la buena cultura latina.

Autor:
Walter Nicolás Pepicelli